Parece mentira que defender el medio ambiente se haya convertido en nuestros días en algo peligroso, tanto como perder la vida o mejor dicho, ser asesinado por ello.

Las mineras canadienses han sido acusadas de hostigamiento contra los ecologistas e incluso de asesinato. En su voracidad sin límites entran al país corrompiendo a las autoridades para conseguir jugosos contratos de explotación ubicados a veces en zonas protegidas.

En la protección de sus intereses multimillonarios son capaces incluso de contratar matones a sueldo, como en el caso de la minera Black Fire Exploration con negocios en el municipio de Chicomuselo en Chiapas. Así lo señala Gustavo Castro Soto del programa de las Américas en Derechos Humanos al denunciar el asesinato de Mariano Abarca Roblero.

Don Mariano era miembro de la Red Mexicana de Afectados por la Minería. Recibió el primer aviso de intimidación por la defensa ecológica de sus tierras en agosto del año pasado cuando tres trabajadores de Black Fire acudieron a su casa vestidos con chalecos de la empresa y golpearon a su hijo. En ese momento, Don Mariano intervino y fue salvajemente agredido, mientras encañonaban a su esposa. Interpuso la denuncia ante el ministerio público. Nada paso.

Don Mariano continuó con su defensa ecológica y recibía constantemente amenazas de muerte. El alcalde del lugar, comprado por la minera canadiense, lo presionaba para que aceptara las jugosas cantidades que los canadienses le ofrecían. Don Mariano nunca se doblegó. Siguió en la lucha, pero sabía que tarde o temprano lo iban a matar. Lo advirtió: «Si algo me pasa responsabilizo directamente a Black Fire».

La minera logró encarcelarlo bajo cargos falsos. Duró solo diez días gracias a la presión internacional de organismos internacionales. Y Black Fire continuó su labor de intimidación. Por las amenazas, Don Mariano presentó una denuncia contra Ciro Roblero Pérez y Luis Antonio Flores Villatoro, el primero empleado de la empresa y el segundo Gerente de Relaciones Públicas de Blackfire. En su denuncia expuso: «Por los comentarios del Sr. Ciro Roblero Pérez, que fueron vertidos ante el señor Néstor Velazquez Ortiz (agente municipal del ejido Nueva Morelia de este municipio), estoy en la lista de las personas que la empresa ha decidido dañarlas, ya que claramente refiere que a mí ya me han ido a buscar para quebrarme la madre a plomazos«.

Y así fue. El 27 de noviembre de 2009, Don Mariano estaba a bordo de su camioneta estacionada afuera de su casa platicando con el ecologista Orlando Velásquez, cuando un sicario a bordo de una motocicleta les disparó en repetidas ocasiones. Don Mariano murió en el acto, mientras su compañero quedo herido.

Las autoridades no han resuelto el crimen, solo suspendieron temporalmente las actividades de la minera que ya ha anunciado que volverá a la explotación de las tierras de los campesinos chapanecos.

Las mineras canadienses han resultado ser unas auténticas depredadoras en México. No es el único caso. Se multiplican las agresiones al medio ambiente y a los ecologistas.

Canadá ha encontrado una veta de oro que explota impunemente en México. Mientras tanto, el gobierno canadiense ha decidido pedir visado a los mexicanos. Eso se llama reciprocidad.

[Publicado el 11/1/2010 a las 09:00]

 

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