Lunes, 22 de Agosto de 2011

El economista Tomás Carrasco Lara considera que la explotación informal del oro, actividad con larga tradición en el sur de Guayana, merece especial atención al igual que la mermada producción aurífera industrial.

“No existe una política respecto a la minería aurífera. Está vigente la Ley de Minas del año 1999, pero el Ejecutivo ha tomado algunas medidas no fundamentadas en dicha ley, aisladas y a veces incoherentes -como el otorgamiento de permisos de exploración para algunas concesiones y posterior declaratoria de caducidad para las mismas concesiones- que han originado confusión y desaliento en los agentes económicos”, expone en una entrevista a Correo del Caroní Tomás Carrasco Lara, quien se desempeñó en los años 80 como gerente de Administración de CVG Minerven y luego en el sector privado aurífero con la trasnacional canadiense Gold Reserves Inc.

María Ramírez Cabello

mramirez@correodelcaroni.com

Carrasco Lara: “La política de ‘no concesiones’ dificulta el financiamiento proveniente del exterior”

Para hacer un análisis del sector minero, el economista Tomás Carrasco Jara busca los números, las bases, los argumentos. No opina a la ligera. Empero, es tajante al afirmar que en Venezuela “no existe una política respecto a la minería aurífera”. Las oportunidades que la nación pudiera aprovechar en este campo, gracias a la elevada cotización del oro en el mercado internacional, están siendo desperdiciadas.

Carrasco Jara ha estado dentro del mundo aurífero, tanto en el sector público como privado; primero, como gerente de Administración de la estatal CVG Minerven a mediados de los años 80 y, segundo, como empleado de la trasnacional canadiense Gold Reserves Inc, concesionaria del yacimiento Brisas del Cuyuní, tomado por el Ejecutivo en el 2009.

“No podría afirmar si los problemas que confronta la minería del oro actualmente son estructurales o de transición. El Ejecutivo ha anunciado una política de ‘no concesiones’ pero no ha indicado la política que la reemplazará. La política de ‘no concesiones’ dificulta el financiamiento proveniente del exterior. Por consiguiente, habría que examinar la posibilidad del financiamiento interno. La banca, por su naturaleza, no puede asumirlo.

No existiendo en Venezuela un mercado de capitales para inversiones de alto riesgo, se cerraría esta opción.

Por exclusión, quedaría a cargo del Estado el financiamiento de la minería del oro, especialmente en su fase de exploratoria. El Estado tendría entonces que aclarar su disposición de asumir este rol”.

La producción aurífera ha mermado en los últimos años. La estatal CVG Minerven esperaba producir 8 mil kilogramos de oro en el 2010, pero sólo logró un 23% de la meta al alcanzar una producción de 1.837 kilogramos. Desde 2007, no se alcanza la programación.

Trasnacionales como Rusoro Mining han advertido una baja producción debido a la necesidad de repatriar los dividendos obtenidos tras la exportación del 50% de la producción aurífera, situación que ha limitado las inversiones. Los trabajadores de la compañía, de capital ruso, han solicitado recientemente el arranque del proyecto minero La Increíble 6, con lo cual tendrían mayor estabilidad financiera.

En general, en el 2010, la producción de minerales retrocedió 7%, de acuerdo con la memoria y cuenta del Ministerio de Industrias Básicas y Minería (Mibam). Al realizar el análisis por mineral, se detectaron caídas en el volumen de producción de todos los minerales, siendo los más relevantes en su disminución fosfato (77%), diamante (73%), feldespato (48%), cuarzo (47%), oro (39%), laterita ferruginosa (33%), carbón (17%), mineral niquelífero (15%) y bauxita (12%) con respecto al 2009.

Medidas como el régimen de comercialización del oro, fijado por el Banco Central de Venezuela (BCV), que -asegura- han causado malestar y levantado algún ruido en la porción industrial de la minería aurífera “y la ausencia de una política claramente definida, sin vaguedades ni omisiones, ha originado un ambiente de incertidumbres y contradicciones, poco propicio para la actividad productiva”.

– ¿Cree que existe una política eficiente en el sector minero?

– No existe una política respecto a la minería aurífera. Está vigente la Ley de Minas del año 1999, pero el Ejecutivo ha tomado algunas medidas, no fundamentadas en dicha Ley, aisladas y a veces incoherentes -como el otorgamiento de permisos de exploración para algunas concesiones y posterior declaratoria de caducidad para las mismas concesiones- que han originado confusión y desaliento en los agentes económicos.

– La cotización del oro en los mercados internacionales escala todos los días y alcanzó la semana pasada a US$ 1.852 la onza. Con estos precios récord, ¿qué oportunidades estamos dejando pasar en materia aurífera?

– La minería industrial confronta problemas de producción. Por consiguiente, no ha aprovechado en toda su intensidad las escaladas de precios del oro. En cambio, la producción de la minería informal, debido a su versatilidad, se mueve en función de los precios del oro. Estas circunstancias han permitido que esta clase de minería haya aprovechado mejor los incrementos persistentes de la cotización del metal. Pensamos que las disminuciones de la producción provocados por el Plan Caura, no ha influido significativamente en los excedentes financieros que ha determinado la tendencia alcista del precio.

Pequeña minería

Para diseñar una política minera, Carrasco considera que deben considerarse aspectos vitales no sólo de la minería industrial, sino también de la pequeña minería. “Desde hace varias décadas se toman medidas orientadas a resolver el problema de la minería informal. Muy poco se ha logrado. El problema es complejo y tiene muchos aspectos”.

El economista apunta que la minería informal tiene una larga tradición en el sur de Guayana y, por lo tanto, forma parte de la cultura de estas comunidades. “La economía de estos pueblos en mucho depende de esta actividad -antes más que ahora-”, dice, al añadir que la minería informal adquiere sus insumos en el comercio local y comercializa la producción en la misma localidad.

Además de mover la economía del sur, alivia las presiones de los desempleados, asegura.

Ligeros minerales

“Tenemos que cambiar la política minera para que sea una actividad alternativa para los ingresos petroleros. La estrategia es que nosotros planifiquemos una política para la actividad minera”, expresó el ministro de Industrias Básicas y Minería, José Khan, en julio.

Aunque funcionarios del Ejecutivo, han destacado la necesidad de que el oro sea una alternativa frente al petróleo, su participación es reducida si se consideran los ingresos de la nación.

Los ingresos provenientes de la explotación del hierro y otros minerales -níquel, carbón, oro, bauxita y diamante- ascienden a 354,3 millones de bolívares y representan sólo el 0,1% del presupuesto 2011. El grueso de los ingresos al fisco proviene en 56,8% de la fuente tributaria.

Los ingresos petroleros representan 22,2% del total de recursos y 27,7% de los ingresos corrientes ordinarios.

Producción estatal deprimida

El traslado de las reservas internacionales en oro ha encendido el debate en torno al sector, más cuando el presidente de la República, Hugo Chávez, anuncia la nacionalización del oro. El titular del Mibam, José Khan, indicó que se redactará la Ley del Oro que “reservará al Estado venezolano la actividad de explotación y exploración, además, regulará las empresas mixtas”.

“Se van a obtener los recursos necesarios para mayor inversión, mejoramiento de las plantas y bajo estas condiciones se va a mejorar la calidad de vida de los trabajadores”.

El economista Tomás Carrasco Jara asegura que hasta tanto no se precise qué aspectos abarcará la nacionalización, “no es posible definir si esta medida será la columna vertebral de una política claramente definida o si será un instrumento legal más, sin la articulación necesaria para constituir lo que en propiedad pueda denominarse política de la minería aurífera”.

Las dudas surgen, además, cuando se reconoce -según la Memoria y Cuenta 2010 del Mibam- que la estatal aurífera Minerven no pudo alcanzar su meta productiva por “baja disponibilidad de equipos, falta de materiales y repuestos, y un rezago tecnológico que conlleva a una obsolescencia del 92%”.

http://www.correodelcaroni.com/index.php?option=com_content&view=article&id=185511:improvisacion-en-politica-minera-ha-marginado-ley-de-minas-de-1999&catid=55:economia&Itemid=113