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Perversos versos de la minería

MINERIA: Real Potencial Minero del Ecuador, por Pablo Duque

Fecha: viernes, 16 de diciembre de 2011, 9:18

 

Potencial Minero del Ecuador

 

Visión desde el conocimiento actual de la Geología del país

Pablo Duque

Departamento de Geología

Escuela Politécnica Nacional

Nota: estos textos son de amplia divulgación, por lo tanto pueden ser distribuidos citando la fuente. Se encuentran colgados en los siguientes portales:

www.extractivismo.com

www.infomineria.org

MINERALES Y MINERÍA

 

Importancia de los minerales

 

El hombre sustenta la sociedad en la extracción de materiales: del campo, del suelo, del bosque, del océano o del interior de la tierra. Cuando hablamos de extraer del interior de la tierra, hablamos de minería y cuando pensamos en los materiales que se extraen nos damos cuenta que ellos son vitales para la supervivencia de la sociedad y el hombre en campos tan diversos como la alimentación, la construcción, la medicina, las comunicaciones, el transporte, el suplemento de agua y energía, las tecnologías de todo tipo.

 

Por otro lado, es innegable que la minería como toda actividad humana y, en ciertos casos, más que otras actividades afecta el ambiente natural; la minería es cada vez más tecnificada  pero es cuestionable sostener que con mayor tecnología menor es la perturbación al medio ambiente o mayor la contribución a las comunidades donde se realiza.

La conexión entre la minería, los beneficios que ofrece a la sociedad y los costos que conlleva para esa misma sociedad no ha sido bien comunicada y por tanto no es suficientemente entendida por la mayoría de las personas.

Este artículo pretende repasar las bases generales en las que se asienta la minería para facilitar la discusión y el análisis objetivo sobre las ventajas y desventajas de un desarrollo minero del país.

Aquí se quiere ofrecer una visión de los métodos de exploración y explotación minera, de los tipos de minería, de los retos ambientales que ella implica, de su impacto social, de quienes y cómo se benefician, de lo que tendría que hacerse para hablar de una posible minería en el Ecuador, pero sobretodo de la íntima relación que hay entre la geología de una región y su potencial mineral. Si no se conoce la geología de una región todo el escaparate de una riqueza minera es un castillo de naipes.

¿Cómo se encuentran los minerales?

 

Un conjunto de minerales forma una roca, por tanto toda roca contiene minerales pero no todos los minerales tienen interés económico. De hecho, la gran mayoría y los más abundantes (ej. plagioclasa, cuarzo, mica) no son económicamente atractivos (Fig.1). Son los más elusivos y menos abundantes los que pueden contener metales que representan un valor comercial.

 

Para que haya ese valor comercial, los minerales o metales deben estar en concentraciones considerablemente superiores a las del promedio en rocas similares. Cuando lo están, pueden llegar a constituir un depósito mineral.

 

FIG.1. Geólogo revisando un afloramiento

 

 

 

Un depósito mineral es una concentración de minerales que produce un beneficio económico y es una función dinámica de factores económicos, políticos, ingenieriles y ambientales. La búsqueda de ellos requiere una gran inversión en investigación, dinero y tiempo. Concentraciones de minerales que puedan llegar a constituir un depósito mineral son difíciles de encontrar.

 

Una premisa para la búsqueda es el acceso a grandes áreas de terreno.

 

¿ Cómo y dónde se tiene una mina?

La minería es una industria única porque a diferencia de las relacionadas con otros recursos naturales, el recurso, esto es el mineral, está escondido en el interior de la Tierra y se requiere una búsqueda difícil y costosa como un paso preliminar que rara vez tiene éxito al ubicarlo y, que aún así, ya localizado, la probabilidad de explotarlo es remota y dependiente de gran cantidad de factores: geocientíficos, de infraestructura, ingenieriles, económicos, políticos, sociales, ambientales…

En la explotación de un recurso mineral conocido, el fracaso es la norma, el suceso la excepción (de cada 3 descubrimientos, 2 son geológicamente un suceso pero constituyen un fracaso económico). La situación se agrava porque aún los depósitos más grandes se agotan rápidamente y se hace necesaria la búsqueda de nuevos.

 

 

 

Fig.2. Magnitud de la afectación al paisaje de una mina mediana

 

El único camino para que una mina sea descubierta es que grandes áreas de terreno permanezcan abiertas para la exploración mineral.

Los Servicios Geológicos nacionales se encargan de que esto suceda al realizar levantamientos de reconocimiento a escala regional y al difundir los resultados a través de informes y mapas geológicos.

Lo que estos levantamientos significan es que la oportunidad para encontrar y desarrollar una mina permanece abierta, no que los lugares donde se realicen prometan una proliferación de minas.

En el futuro, la demanda de algunos minerales decrecerá, pero la de otros incrementará: el uso de cables de fibra óptica representa más demanda por sílice y menor por cobre, el avance de la industria significa mayor uso de arcillas por su capacidad de adsorpción, más metales de alta tecnología (como niobio y tantalio) se requerirán en un mañana cercano.

Si una mina se llega a desarrollar y el mineral a extraerse, una parte integral de la actividad minera, reconocida en todas las legislaciones y que constituye una necesidad vital para el futuro de la Tierra, es que la explotación cumpla estrictos parámetros de control y remediación ambiental, y que una vez que se cierre la mina, el sitio de mina sea tratado con técnicas tales que quede apto para un uso de tierra útil, aceptado por la comunidad y el gobierno. No obstante, en la práctica esto se cumple muy parcialmente, no solo debido a la voracidad económica de las empresas, sino por las características mismas de la explotación; se alteran en gran medida el paisaje, la morfología y la estructura de una región, (Fig.2); es imposible reconstruir en escalas humanas de tiempo (unos cuantos años) propiedades que se han demorado en formar escalas geológicas de tiempo (millones de años),

En minería se habla del ciclo de vida de una mina (Fig.3), sin embargo, éste no es completo. Se rompe porque el recurso de tierra disponible no queda apto para empezarlo de nuevo.

 

 

 

Fig 3. El ciclo de vida de una mina se rompe porque el recurso de tierra disponible no queda apto para recomenzar el ciclo.

Tipos de minería

 

La selección del tipo de mina: a cielo abierto (superficial) o subterránea depende en mucho de las características del depósito mineral.

Minería a cielo abierto

 

Es la explotación minera que se desarrolla quitando el material que está cubriendo el depósito mineral (desenterrando el cuerpo de mena). Se la utiliza, por lo general, cuando el depósito es grande y cercano a la superficie, o el mineral de mena  (Fig.4) está diseminado entre los otros (la mena se entiende como la parte de la roca que contiene el mineral en cantidades suficientemente altas para permitir una explotación rentable o el mineral que por su pureza o concentración puede explotarse con beneficio económico).

El suelo y las rocas no mineralizadas que en un comienzo cubrían el depósito son removidas por la excavación y se depositan en un lugar fijo.

Estas minas usualmente se diseñan en una forma crudamente circular u ovalada y en ellas es claramente visible la formación de terrazas resultantes de la excavación de “bancas de trabajo”.

En la cavidad abierta, los mineros separan las rocas que contienen los minerales económicos de aquellas que no lo tienen (roca de desecho o estéril) y destinan el material a los lugares designados.

 

 

Fig4. Mina a cielo abierto. Se observan el gran espacio que ocupa, la forma crudamente circular y las bancas o terrazas de trabajo.

 

Fig. 5. Mina subterránea. Se observan la dimensión del túnel y la dirección de la veta.

Minas subterráneas

 

Necesitan unos planos más selectivos. El cuerpo de mena puede estar en una veta estrecha o tener una forma grande e irregular que se extienda a gran profundidad. Los túneles deben diseñarse y construirse para que sigan la mena y la hagan accesible (Fig.5).

Hay muchos métodos de separación de las rocas de mena de las de desecho. Estos métodos dependen grandemente de la naturaleza y forma del depósito, pero siempre requieren mucha planificación y preparación para conseguir una explotación eficiente y para facilitar la remediación del área posterior al cierre de la mina.

¿Una mineralización es lo mismo que una mina?

 

Es muy importante distinguir entre una mineralización y una mina. Se habla de mineralización hasta que se conoce cuánto mineral existe en el depósito y cuál es su valor.

Un detallado estudio de factibilidad es necesario para determinar el valor económico del mineral que está en la mineralización.

Si el valor es mayor que los costos de desenterrar la mineralización, procesarla y comercializarla, la mineralización deja de ser mineralización…Se transforma en una mina.

Rara vez el estudio de factibilidad considera el costo del cierre de mina, es decir la etapa que comienza cuando termina la explotación y en la que se realizan los trabajos de remediación para dejar al terreno lo más cercanamente posible a su condición inicial. Cuando lo hace, generalmente lo subestima.

¿Minería sustentable?

El término sustentable se usa para muchas cosas y muchos fines, se ha vuelto así inflacionario, es decir, pierde contenido. Su utilización es muy diversas y en ocasiones perversa. No obstante, su definición básica es aquella con la que se originó. La primera vez que se lo usó fue en 1713. Lo hizo Hans-Karl von Carlowitz, en “Silvicultura económica” (Alemania). Sobre el tema manejo de bosques dijo “No sacar más arboles del bosque de los que pueden crecer en el mismo tiempo,” término alemán: “nachhalten”.

Hay poco consenso sobre el concepto y su aplicación a la realidad; no obstante, para la mayoría, “Desarrollo sustentable es aquel desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la posibilidad de las futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades”  (1987: Informe de Brundtland “Our Common Future”, WCED [Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo]).

En la actualidad se maneja el concepto de sostenible como una alternativa. Sostenible viene de sostener, sustentable viene de sustentar.

Un recurso sustentable es un recurso que se regenera a una velocidad mayor o igual a la que se usa. Un recurso natural no renovable no se regenera o lo hace en tiempos geológicos (miles de millones de años) por lo que no puede ser sustentable.

Un recurso es sostenible si mientras se utiliza puede sustituirse por otro de modo que en conjunto el ritmo de generación y/o el de reciclado sea mayor o igual que el de utilización.

Un recurso natural no renovable puede ser parte de un desarrollo sostenible si se aprovecha a menor velocidad de la necesaria para sustituirlo por un recurso renovable utilizado de manera sustentable.

Según algunos autores, estas reglas están forzosamente supeditadas a la inexistencia de un crecimiento demográfico.

La minería no puede ser sustentable, aunque sí pueden explotarse los recursos minerales en una forma más técnica y menos dañina para el ambiente que lo que ha venido haciéndose, La explotación minera se orienta en una sostenibilidad débil. En la figura 6 se muestra una moderna mina de uranio. Fue operada en el Brasil y está en su etapa de cierre. Siendo propiedad del estado y estando cerca a centros poblacionales se han guardado muchos preceptos de “minería limpia”. No obstante, pueden verse la magnitud del daño ambiental en una zona tropical y la gran amplitud de la obra física.

Realidad de los pueblos mineros

 

Uno de los argumentos fuertes de los defensores de la minería es que ella ofrece a las comunidades algo que necesitan desesperadamente: trabajo directo e indirecto relativamente bien remunerado para un porcentaje considerable de sus miembros y prosperidad comunal. Pretenden que la gente perciba que la minería trae progreso, trabajo, mejoramiento en la calidad de vida y que tiene que ver con el desarrollo económico y el crecimiento de la región donde se está desarrollando .

El argumento no tiene sustento ya que la industria minera es cada vez más tecnificada y ocupa año a año más escasa mano de obra, especialmente no calificada como es la local.

Por otro lado, la minería sistemáticamente destruye la base económica de un lugar al sacrificar el paisaje natural por las oportunidades cada vez más escasa de empleo inestable y temporal que ofrece.

Antes de que el depósito mineral se agote, los cambios tecnológicos o la inestabilidad del mercado minero internacional  estrechan las oportunidades de empleo y dejan a la comunidad con un paisaje decadente y un empobrecimiento crónico. Eso es lo que persiste cuando terminan las actividades mineras. En Ecuador, el ejemplo de Portovelo es emblemático de este tipo de situación.

La situación se hace dramática cuando en base a una promesa de prosperidad irrealizable se sacrifican regiones únicas por su biodiversidad o riqueza natural como es el caso de parques naturales y sitios protegidos.

La relación entre las mineras y los pueblos que circundan los yacimientos nunca ha sido fácil. El Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina (OCMAL) registra 133 conflictos en 15 países, que implican 157 proyectos y afectan a 175 comunidades (ecoportal.net, 2009). Ahora mismo, fines del 2011, la prensa internacional informa del enfrentamiento armado entre las comunidades cercanas a Cajamarca, Perú, y la minera multinacional estadounidense Newmont Mining, considerada una líder mundial,  que explota con las técnicas “más modernas” una de las minas de oro más grandes del mundo y quiere extender sus operaciones secando dos lagunas que abastecen de agua a la región. Las comunidades están dispuestas a defender el agua con su vida.

Impactos ambientales

 

La minería genera impactos directos e indirectos sobre el ambiente. Los impactos directos repercuten inmediatamente sobre el ecosistema, (mediante el uso masivo utilización del agua; el movimiento de material y la acumulación de los desechos en los diques de cola; los procesos de tratamiento del mineral y de los desechos; la excavación de tajos a cielo abierto; acción sobre la fauna y flora; etc.), y se van acrecentando en la etapa de producción. Los impactos indirectos, los cuales no se identifican fácilmente, originan cambios sociales y ambientales por la contaminación a largo plazo.

 

Fig.6. Mina a cielo abierto de uranio en Pozo de Caldas, Brasil. Se observa la magnitud de la obra y la desertificación del paisaje en un clima tropical.

 

La minería es una actividad a corto plazo pero con efectos a largo plazo. No hay duda que constituye un factor de depredación ecológica. Se calcula que, conjuntamente con la exploración de petróleo, amenaza el 38% de las últimas extensiones de bosques primarios del mundo (Forest Peoples Programme, 2003)

La minería a cielo abierto es la que más destruye el ambiente. Los países más desarrollados (i.e. Francia) la limitan en sus territorios, aunque la patrocinan fuera de ellos.

La Comunidad Europea tiene una legislación que, desde su primer programa de acción en 1973, pone el acento en el principio de que la mejor política de medioambiente consiste en evitar desde el origen la contaminación y otras perturbaciones, más que combatir posteriormente sus efectos.

El consumo excesivo de una parte de la humanidad está destruyendo las formas de sustento y el medio ambiente de otra parte de la humanidad, que habita en áreas impactadas por la minería.

Política gubernamental del Ecuador

 

Se basa en la falsa premisa de que la minería substituirá al petróleo como principal fuente de ingresos fiscales.

Al igual que otros gobiernos de tendencia aparentemente izquierdista de América Latina, el ecuatoriano estima que a través del llamado neoextractivismo (extracción de recursos naturales con participación estatal) podrá financiar programas de asistencia social no solo para las comunidades afectadas sino para los sectores más pobres de la sociedad. La minería es entendida como un factor de concreción de la utopía del desarrollo y el Estado patrocina al sector.

A través de una agresiva publicidad, el gobierno quiere que la gente perciba que la minería trae progreso, trabajo, mejoramiento en la calidad de vida y que tiene que ver con el desarrollo económico y el crecimiento de la región donde se están desarrollando proyectos mineros. Deliberadamente ignora los argumentos que desde distintos sectores cuestionan la minería indiscriminada.

Conforme a la política enunciada, basada en el neoextractivismo, el gobierno pretende imponer un estilo de desarrollo  fundamentado en:

•         Crecimiento económico

•         Apropiación de la Naturaleza

•         Minimización / rechazo de los impactos ambientales

•         Mito del “balance” económico – social – ambiental

 

LA RIQUEZA MINERA DEL ECUADOR

 

Argumentos que justifican la riqueza minera

 

Los defensores de la minería sostienen entre sus principales argumentos: la existencia y el desarrollo  de la minería en los países vecinos; la falta de estímulos a la inversión extranjera unida a la inestabilidad jurídica; y la ya anunciada existencia de “megaproyectos”.

Minería en los países vecinos

 

Se arguye la continuidad geográfica de los Andes, pero no se menciona que el Ecuador se encuentra al norte de la deflexión de Huancabamba donde terminan los Andes Centrales (con dirección SE-NW) y comienzan los Andes del Norte (con dirección SW – NE) (Fig.7).

Los Andes Centrales están constituidos por terreno continental, los del Norte esencialmente por terreno oceánico. Las características geológicas de uno y otro al igual que sus edades son distintas. Por todo ello, una extrapolación del uno sobre el otro no tiene sustento científico.

Según la organización de información global de recursos para negocios Mining in South America todos los países sudaméricanos poseen algún tipo de producción minera y, en algunos de ellos, ésta tiene gran importancia en la economía. Parte relevante de la producción es destinada a la exportación a gran escala. Los países con más producción de minerales metálicos son Chile, Perú y Brasil (Fig.8).

Falta de estímulo a la inversión extranjera

 

Un lugar común bastante repetido es que la minería en el país no ha arrancado por dos factores: no ha habido una ley de Minería que atraiga la inversión extranjera y  las leyes del país, en general, no garantizan estabilidad jurídica.

A partir de la constitución de la república ha habido 17 leyes mineras o de fomento a la minería, en general todas han partido de la base de atracción al capital extranjero. Unas han otorgado concesiones, otras patentes, unas terceras permisos de exploración y explotación. Algunas han insistido en que el subsuelo es propiedad inalienable del estado, otras que las concesiones son objetos mercantiles de libre transacción. Las compañías extranjeras han venido, han visto, alguna ha hecho más o menos estudios y se han ido.

 

Fig.7. Direcciones de los segmentos Andinos. Andes del Sur (dir.N-S), Andes Centrales (dir.NW-SE), Andes del Norte (dir.NE-SW)       Fig.8. Paises de  América del Sur con mayor concentración de minerales metálicos (No se tienen informes de Bolivia)

Las leyes recientes (a partir de los años 90) se han caracterizado por una flexibilización del marco legal con el fin de facilitar la entrada de nuevos empresarios mineros al país a través de reducciones tributarias, tanto impuestos al valor agregado, cuanto tributación aduanera y pago de regalías al Estado.

La apertura o no de las leyes y la garantía o no de estabilidad jurídica no han sido obstáculo para casos de existencia del recurso. Tomando el petróleo como ejemplo, ha existido el recurso y a pesar de las mismas leyes y de la misma inestabilidad jurídica empresas extranjeras han venido y lo han explotado.

Si las empresas extranjeras que hacen minería no se han quedado en el país luego de realizar estudios preliminares no es porque las diversas leyes mineras no hayan estimulado la inversión de riesgo, sino porque no les ha satisfecho lo que han encontrado o porque no ha existido la infraestructura geológica de base para el arranque de los negocios mineros.

Canadá es el inversionista con mayor crecimiento en el sector de la minería en Latinoamérica. Representa no solo un nuevo destino de las exportaciones de la región, sino que además sus empresas son muy cuestionadas por las estrategias que utilizan para viabilizar sus inversiones fuera de Canadá y por el uso que hacen de dineros públicos que reciben para esto (Clark, 2001).

Las condiciones en que los inversionistas tienen acceso a los recursos naturales y la procedencia de la inversión extranjera directa involucra a gobiernos del tercer mundo, entre ellos a los auto llamados socialistas del siglo XXI, que de algún modo tratan de recuperar algo de control con respecto a las inversiones extranjeras, y a la vez, de afrontar demandas directas de los pueblos que se agudizan conforme aumenta la cantidad de proyectos extractivos presentes en sus territorios. Surge así el caso contradictorio de que gobiernos pseudo “izquierdistas” se convierten en los mejores propagandistas de las actividades extractivistas facilitadas por la desmovilización, fragmentación y división de los movimientos sociales, productos también de los mismos gobiernos.

Hasta la promulgación del Mandato Minero del 2008, todo el Ecuador estuvo literalmente parcelado en concesiones mineras que pagaban una patente de $1 por hectárea de concesión.

El número de concesiones otorgadas hasta el 2007 (MEM 2007) fue de 4112, abarcando una área de 2.8 millones de has. De estas concesiones, el 45.6% correspondían a minería metálica, y comprendían el 91% de la superficie total. Sólo 681 (17%) concesiones habían presentado manifiestos de inicio de producción, es decir  hubo una superficie efectivamente intervenida de 10600 has (¡0.37% del total concesionado!).

En enero del 2008, el Estado revertió para si 587 concesiones por incumplimiento en el pago de patentes

 

“Megaproyectos” existentes

 

La actual “fiebre del oro” se debe al “descubrimiento” de 4 depósitos que se dicen son “de nivel mundial”. Todos están en el sureste del país, los 3 más grandes en la Cordillera del Cóndor. Uno de ellos, el yacimiento de Fruta del Norte de la empresa de Toronto Kinross, se publicitó en Canadá como la mina de oro más grande del mundo (curioso, otra minera canadiense, la Barrick Gold dijo lo mismo del depósito de Pascua Lama en Argentina y Chile, 2007). La concesionaria de otro, ECSA tenía spots publicitarios que decían que la minería a cielo abierto es la más amigable con el ambiente

El Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS) hace una clasificación de los depósitos minerales en pequeños, medianos, grandes y gigantes, a éstos denomina “de escala mundial”. Los “megaproyectos” del Ecuador no clasifican como gigantes sino como medianos (¡Todo es cuestión de escala!).

La Cordillera del Cóndor es un elemento clave en el ciclo hidrológico que une a los Andes con la Amazonía. El Cóndor se encuentra en un área de importancia ecológica a nivel mundial. La ladera oriental de los Andes tanto por su geología, cuanto por su proximidad al bosque húmedo amazónico, crea condiciones ecológicas y evolutivas que sostienen y generan una gran riqueza biológica (Conservación Internacional, 1997).

 

REALIDAD GEOLÓGICA

 

La geología de un área tiene un profundo efecto sobre muchas cosas, de la probabilidad de deslizamientos a la disponibilidad de agua subterránea, de la intensidad de la sacudida sufrida en un terremoto a la presencia de minerales deseados, de las formas en que se modela el paisaje a las clases de plantas que crecen en el suelo. Entender la tierra bajo nuestros pies es el primer paso para entender el mundo que nos rodea.

Así también, la geología permite determinar la posibilidad de que una determinada región pueda tener mineralización y de qué tipo sería de acuerdo a su origen y a como ha evolucionado a través del tiempo.

El conocimiento geológico regional se expresa a través de los mapas geológicos y de su explicación. Una herramienta complementaria al mapeo geológico es la exploración geoquímica.

Consideraré la realidad geológica del Ecuador a través de tres aspectos: la escala de los mapas existentes,  una muy resumida geología del Ecuador y los estudios geoquímicos realizados.

Escala de los mapas existentes

La cartografía geológica del país es pobre.

Los mejores mapas son de la Codillera Real, escala (1:500.000, Misión Británica – CODIGEM, 1991), y de la Cordillera Occidental (1:200.000, PRODEMINCA, 1997-1999).  Es decir, la Cordillera Occidental se conoce a  menor escala (mayor detalle) que la Cordillera  Real, cada centímetro en un mapa de la primera representa 2 km en el terreno, en tanto que cada centímetro en un mapa de la segunda representa 5 km. A estas escalas, solo se puede hablar de mapas de reconocimiento, es decir de escaso detalle o de conocimiento general a nivel regional.

El levantamiento geológico del país es irregular y fragmentado, los mapas geológicos en escala 1:100.000 y ocasionalmente 1:50.000 realizados por las agencias estatales son muchas veces no interconectables entre ellos. Para un adecuado conocimiento regional que permita estudios de prospección mineral se requieren mapas bien construidos y comprehensivos en escalas 1:50.000 o menores. Los países de mayor desarrollo tienen cubierta su geología en mapas a escala 1:12.500. El Servicio Geológico Mexicano (SGM) ofrece al público un Sistema de Información Geográfica (GeoInfoMex) con ocho capas cartográficas basadas en mapas geológicos escala 1:25.000.

Ambiente geológico actual: Los Andes

La capa superior de la tierra, la corteza terrestre, está segmentada en placas tectónicas de espesor variable (alrededor de 20km para las placas oceánicas y 60km para las placas  continentales). Estas placas, cuyos movimientos son responsables de la estructura de la tierra y de sus movimientos, por ejemplo, de los terremotos, se deslizan mueven lateralmente sobre la capa intermedia la parte inferior y más profunda de la tierra,  el llamada manto terrestre. Cada placa tiene su propia velocidad y dirección de movimiento. Estas placas crecen permanentemente por el magma que sale de los dorsales (profundos volcanes en inmensas cordilleras oceánicas) y se destruyen (regresando al manto) en las fosas tectónicas que se producen cuando chocan dos placas. Las fosas se forman en el lado oceánico de la colisión y se alinean con las cordilleras que se producen también por la colisión en el lado de la placa continental. Cuando se produce el choque, la placa más densa se hunde bajo la menos densa en un proceso conocido como subducción. Como las placas continentales son menos densas que las oceánicas, las placas oceánicas se hunden bajo las placas continentales. La expresión de una zona de subducción es una fosa longitudinal en el lado oceánico y una cordillera volcánica en el continental.

 

En la placa Suramericana, los Andes constituyen un ejemplo de esas cordilleras volcánicas formadas por la colisión de la placa continental con diferentes placas oceánicas a través de diversas épocas y en variadas direcciones. En la actualidad son una cadena de más de 7000 km de  longitud a lo largo del margen activo (de colisión) del Pacífico en Sudamérica.

 

Las cordilleras de los Andes están bordeadas al occidente por 1 fosa oceánica que va desde la Patagonia hasta Colombia. Se subdividen en 3 segmentos de distintas direcciones: los Andes del Sur (dir.N-S), del Centro (dir. NW-SE) y del Norte (dir.NE-SW (Fig.7 ). El Ecuador forma parte del segmento de los Andes del Norte.

 

 

 

 

 

Los Andes Centrales se caracterizan por una subducción relativamente simple de la placa Nazca bajo el cratón amazónico,   geológicamente son parte de éste y siempre han sido terreno continental. Los Andes del Norte, por su parte, son más complejos: se caracterizan por la presencia de terrenos alóctonos (es decir añadidos a la placa suramericana por la colisión frontal o lateral con otras placas) que incluyen fragmentos oceánicos acrecionados desde la era geológica conocida como el Cretácico medio (~ 100Ma). El límite entre los Andes Centrales y los Andes del Norte es la llamada Deflexión de Huancabamba, que se caracteriza por fallas variantes (inactivas) y cambios magmáticos y metalogénicos. La Cordillera del Cóndor, donde se encuentran tres de los grandes yacimientos identificados del Ecuador (Mirador, Fruta del Norte y Panantza-San Carlos), se encuentra precisamente en el límite entre los Andes Centrales y del Norte. Es posible que existan porque aun están en terreno que pertenece a los Andes Centrales y que no se encuentren más depósitos del mismo tipo hacia el norte porque allí ya están los Andes del Norte. La incógnita permanecerá mientras no se hagan más y mejores estudios geológicos.

 

En una porción que se extiende desde Chiclayo hasta el Caribe, la tectónica de placas andina es similar a la del sur-occidente de Norte América. La evidencia sugiere que entre las placas de norte y sur américa se intruyó la compleja placa del Caribe que es oceánica y se mueve en dirección principalmente este (Fig.9).

 

Resulta que los Andes del norte tienen más similitud geológica con la placa tectónica Caribe que con los Andes Centrales, los cuales son muy diferentes (edades distintas y terreno oceánico versus continental). Por lo tanto, hacer una extrapolación para suponer la existencia de depósitos minerales en una región porque hay en la otra  no tiene sustento científico. A pesar de ello, la existencia de un supuesto potencial minero en el Ecuador se basa en parte en este tipo de extrapolación.

 

Fig.9. La placa Caribe, cuya forma se asemeja a una ballena se intruye entre la placas de norte y sur américa formando con ellas márgenes tectónicos complejos.

 

 

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Contexto geológico regional

El Ecuador está compuesto por tres regiones que reflejan diferentes provincias geológicas: Oriente, Sierra y Costa. El Oriente está constituido por una gruesa capa de sedimentos cretácicos (es decir que tienen aproximadamente 60 millones de años-) y más jóvenes que descansan sobre el cratón amazónico. Por su parte, la Sierra comprende dos cordilleras andinas, la Real y la Occidental, subparalelas y separadas por e1 graben central (el hundimiento que forma el Callejón Interandino).

La Cordillera Real está dominada por rocas metamórficas (es decir esto es, rocas formadas en profundidad en condiciones de alta temperatura y presión) de edad principalmente cretácica cubiertas por rocas volcánicas más jóvenes; es un arco volcánico continental.

La Cordillera Occidental es más joven, está formada por rocas volcánicas y sedimentos oceánicos que constituyen terrenos oceánicos acrecionados cubiertos por rocas volcánicas. El Graben interandino es una estructura extensional bordeada por fallas activas. La Costa está conformada por una serie de cuencas subyacidas por la corteza oceánica básica. Sus características corresponden a un fragmento de corteza oceánica limitada al Este por una sutura ofiolítica (rocas oceánicas).

Además, en el Ecuador afloran rocas metamórficas en las Provincias de El Oro y Loja que presentan características morfológicas, tectónicas y genéticas distintivas. Tienen rumbo contrario al de los Andes y se agrupan en formaciones de diferentes características y orígenes. Entre ellas hay rocas metamórficas de alta presión raras en los Andes pero comunes en los bordes de la Placa Caribe. Son rocas distintivas que no afloran en otras regiones del país.

Se hace necesario postular la existencia de un complejo sistema de colisión entre placas que abarca un considerable rango de edades para explicar la presencia de unidades y edades radiométricas muy distintas en la Cordillera y en la Costa.

Las principales características geológicas son: un giro pronunciado (~70°) en la Costa, un choque perpendicular a la Cordillera en la Provincia de El Oro, rocas oceánicas en la Costa y Cordillera Occidental, rocas esencialmente continentales en la Cordillera Real. Geológicamente, la Costa constituye un ambiente joven con una evolución que abarca aproximadamente 90 millones de años. La distribución entre terrenos oceánicos y continentales se observa en la  figura 10.

 

 

Fig.10. Esquema de la geología del Ecuador que muestra la corteza oceánica que subyace la Cordillera Occidental y Costa (en verde) en contraste con la corteza continental de la Cordillera Real y la región Oriental (en amarillo).

Estudios geoquímicos

En el marco del proyecto PRODEMINCA (1995-1999) se realizó un estudio geoquímico comprehensivo de la Cordillera Occidental que comprendió la recolección de más de 15.000 muestras de sedimentos fluviales. Las muestras fueron analizadas para 36 elementos químicos, incluyendo metales y metaloides de importancia para fines económicos y ambientales. Se elaboró una base de datos geoquímicos conforme a estándares internacionales.

PRODEMINCA buscaba proporcionar una nueva visión de la distribución de localidades con perspectivas mineras en toda la cordillera y definir áreas en las que no se debería considerar la explotación de minerales en un proceso de planificación de uso de la tierra.

El segundo objetivo puede obtenerse de la base de datos elaborada cuando se haga una planificación territorial. En cuanto a las perspectivas mineras, los resultados no fueron los esperados, no se encontraron indicios importantes de mineralización obvios aunque se definieron tipos de posibles yacimientos, se comprobaron sitios conocidos y se sugirieron otros 12 más como prioritarios para prospección con indicios de oro, plata, cobre y molibdeno. Es decir, se sugirieron sitios para buscar posible mineralización aunque las perspectivas basadas en los estudios geoquímicos realizados no fueron muy halagadoras. La base de datos que se elaboró en el marco del proyecto PRODEMINCA se difundió en forma impresa y digital.

Los sitios identificados por el proyecto se prospectaron posteriormente por varias empresas, aparentemente sin resultados positivos para mineralización. En el Ecuador, la Cordillera Occidental constituye por lo menos el 40% del terreno prospectivo de minerales del país. Sin embargo, la mineralización probablemente ocupa un porcentaje extremadamente pequeño de este territorio.

Conclusiones

El conocimiento geológico regional es ineludible para cualquier plan de desarrollo de la minería que debe hacerse, sin excepción, dentro de un contexto de opciones alternativas para el uso de la tierra, las actividades en curso y las características socio-económicas y ambientales de cada localidad.

 

Ese conocimiento que debe ser obtenido por las agencias estatales es muy pobre en el Ecuador. Mientras se lo construya, la posible riqueza minera es una apuesta que, acorde al conocimiento y las interpretaciones actuales, es poco probable, sobretodo en la mayor parte del país que está en los Andes del Norte.

Los principales “megaproyectos” mineros actuales están situados en el sureste del país, en el borde entre los Andes Centrales y del Norte. La presencia de estos yacimientos no significa que el Ecuador vaya a convertirse en una potencia minera, aun si llegan a explotarse,  debido a los costos ambientales y socio-económicos que conllevan por la situación de extrema biodiversidad de los sitios en que se encuentran.

Una verdadera planificación para el uso sostenible de los recursos naturales requiere que todo el país sea estudiado geológicamente. La composición del segmento de corteza terrestre que corresponde al territorio ecuatoriano es importante, no solo  para la  evaluación de los recursos mineros, sino también para la agricultura, la silvicultura, la planificación del uso del territorio, el análisis de los riesgos ambientales y la conservación ambiental.

Los minerales son solamente un componente de la diversa base de recursos naturales del Ecuador. En desarrollo sostenible, las ocurrencias minerales potencialmente explotables deben ser escudriñadas siempre dentro del contexto de otras opciones, actuales o posibles, de uso de la tierra. Los conflictos deben identificarse y facilitarse el análisis de costos y beneficios; para ello, conviene conocer los recursos y potencialidades de todo el territorio ecuatoriano.

El análisis formal de costo beneficio para la extracción mineral en las áreas de los megaproyectos es imposible debido a la escasez de datos cuantitativos para muchas variables no solo económicas sino fundamentalmente sociales y ambientales.

 

 

Coordinación de la serie Los perversos versos de la minería: Carlos Zorrilla, William Sacher, Alberto Acosta

Responsabilidad de los textos: cada autor o autora

 

 

 

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