• Violeta Rodríguez
• 19 febrero 2012

• Es un dolor muy grande. Simbólicamente esos cuerpos representan la sepultura de los derechos humanos de los mineros, y significa el terrible aplastamiento de la justicia.”

o Foto: Vanguardia

Saltillo, Coahuila. Hace seis años sólo se recuperaron dos cuerpos de los 65 mineros muertos en la explosión de la mina Pasta de Conchos. Hoy, más de dos mil amarguísimos días después, las familias aún luchan por recuperar los cuerpos abandonados para enterrarlos dignamente.

Sin embargo, a pesar del reclamo, la postura de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social no cambia e insiste en la poca viabilidad de esa empresa.

Mientras tanto, cientos de coahuilenses arriesgan su vida todos los días para sacar el carbón que les permite llevar el sustento a casa.
Oficio que huele a muerte

En el 2011 Coahuila registró el mayor número de mineros muertos desde 2006, cuando 65 trabajadores fallecieron en un accidente en la mina Pasta de Conchos, según el informe Siglo XXI: El Martirio en las Minas de Carbón, de la organización Familia Pasta de Conchos.
Treinta fueron los mineros fallecidos en distintos puntos de extracción durante 2011, el número más alto desde los 132 fallecimientos de 2006, donde se incluyen a las víctimas de Pasta de Conchos, detalla el informe.

Cuando ocurrió la tragedia de Pasta de Conchos, sólo había seis inspectores de la STPS, siendo que Coahuila es uno de los principales productores de carbón en México. Recientemente Manuel de Jesús Hernández Rocha, delegado Federal del Trabajo en Coahuila, aseguró que se sumarán 19 plazas a las 19 ya existentes.

Para fray Raúl Vera, obispo de Saltillo, durante seis años sólo ha visto impunidad ante la tragedia. Su voz está empapada de repudio contra las autoridades, por el dolor que comparte con los deudos.

“Tenemos una sospecha que cada vez nos convence más. No quisieron entrar porque sabían que iban a encontrar los cuerpos. Y de haber sido así, los cuerpos van a hablar, y van a hablar, pueden hablar de un crimen que se cometió allí”.

Y es que para él, fiel defensor de los derechos humanos, nadie ha respondido o ha sido responsable desde aquel febrero fúnebre.

“Ni la empresa minera Grupo México, ni el Gobierno del Coahuila.

“No se pudo hacer nada, dijeron, y con pensiones y despensas pretendieron callar la muerte de 63 mineros que jamás volverán”.

La tragedia lo indigna sobretodo, dice, cuando se sabe que el rescate se canceló después de cinco días de haber iniciado, cuando en Chile 33 mineros fueron rescatados de una profundidad de 700 metros (aquí eran apenas 150) después de 69 días, señala enfático el líder espiritual de la diócesis de Saltillo”, afirma Raúl Vera.

Habla Pantoja

Por su parte, Pedro Pantoja, coordinador de la Pastoral Social en Saltillo, asegura que también han quedado sepultados los derechos humanos.

Recordó que hace seis años no había respuesta de las autoridades: “Es una vergüenza la nuestra tener que recurrir a instancias y organismos

internacionales porque aquí no hay justicia ni acceso a ella. ¿En quién confiar?”.

A quienes perdieron a un padre, un esposo, un hijo, un hermano o un amigo: los reconoció, Pantoja Arreola, como un ejemplo de lucha y resistencia.

“Nosotros estamos con ellos siempre. Su lucha debe continuar hasta que no satisfagan la necesidad por recuperar los cuerpos porque realmente son el aliento de sus vidas”.

cm

http://www.vanguardia.com.mx/a6anosdepastadeconchoselmismodolorelmismoreclamo-1222292.html