Raúl Rodríguez Cortés

Casi la mitad del territorio nacional ha sido entregado por este gobierno en concesiones para la explotación minera a empresas nacionales y extranjeras que contaminan y despojan de sus tierras a prácticamente todos los grupos indígenas que hay en el país.
Tan solo en 2010, Felipe Calderón entregó 760 concesiones mineras que, en efecto, están amparadas en una legislación muy ventajosa para los intereses privados internos y externos y que solo dejan migajas como beneficio de las explotación de valiosísimos recursos naturales que son propiedad de la nación.

El gobierno solo reconoce haber entregado 26% de la superficie nacional, pero el doctor José del Val, director del programa “México, nación multicultural” de la UNAM asegura que la opacidad de dichas concesiones se oculta la entrega de casi 40% del territorio en una especie de “neocolonialismo” que parece regresarnos a los tiempos de la Nueva España.

Hay un caso reciente que ilustra las condiciones desventajosas para el país en que se han venido otorgando dichas concesiones para explotar yacimientos, en este caso específico, de oro y plata: el Proyecto Universo, en el altiplano potosino, donde empresas mineras canadiense han iniciado la extracción de esos minerales a cielo abierto (lo que prohíben las leyes ambientales) y que en sociedad con mineras mexicanas contaminan con cianuro, deterioran el suelo y entregan mínimas cantidades de dinero a pobladores originales como en este caso los huicholes.

Esa región, declarada oficialmente área natural protegida, está hoy amenazada por 38 concesiones de explotación minera, las mayor parte en una zona que los diferentes grupos huichoeles que habitan en Jalisco, Nayarit, San Luis Potosí, Durango y Zacatecas llaman “Wirikuta”, ubicada en el bellísimo jardín natural del cerro de “El Quemado”, cerca del poblado potosino Real de Catorce; que corresponde, según la cosmogonía de esa etnia, al lugar donde se creó el universo y al que cada año peregrinan desde sus lugares de origen.

Del Val advierte que el proyecto minero Universo podría destruir 50% del desierto para la extracción de oro y plata a cielo abierto. De ahí que los diversos grupos huicholes, en defensa de sus lugares sagrados pero también de los territorios en los que ya de por si fueron arrinconados, hayan emitido la “Declaración de Wirikuta” en la que “de manera respetuosa y pacífica” se pronuncian “en defensa de la vida”, reafirman que su “conocimiento espiritual es un legado para el mundo”, defienden lugares sagrados que “son escuelas de conocimiento” y reiteran su decisión de defenderse de las mineras y agroindustrias que “deterioran el suelo y podrían causar el exterminio de nuestro corazón”.

Pero nada parece detener los grandes intereses mercantiles que cuentan con el respaldo del gobierno de Calderón a quien no le ha importado deshonrar el compromiso que asumió de no afectar la espiritualidad y la cultura del pueblo huichol y que, asegura Del Val, firmó hace poco mas de un año con los gobernadores de Jalisco, Nayarit, San Luis Potosí, Durango y Zacatecas.
http://www.pulsoslp.com.mx/Noticias.aspx?Nota=83395

Raúl Rodríguez Cortés

Casi la mitad del territorio nacional ha sido entregado por este gobierno en concesiones para la explotación minera a empresas nacionales y extranjeras que contaminan y despojan de sus tierras a prácticamente todos los grupos indígenas que hay en el país.
Tan solo en 2010, Felipe Calderón entregó 760 concesiones mineras que, en efecto, están amparadas en una legislación muy ventajosa para los intereses privados internos y externos y que solo dejan migajas como beneficio de las explotación de valiosísimos recursos naturales que son propiedad de la nación.

El gobierno solo reconoce haber entregado 26% de la superficie nacional, pero el doctor José del Val, director del programa “México, nación multicultural” de la UNAM asegura que la opacidad de dichas concesiones se oculta la entrega de casi 40% del territorio en una especie de “neocolonialismo” que parece regresarnos a los tiempos de la Nueva España.

Hay un caso reciente que ilustra las condiciones desventajosas para el país en que se han venido otorgando dichas concesiones para explotar yacimientos, en este caso específico, de oro y plata: el Proyecto Universo, en el altiplano potosino, donde empresas mineras canadiense han iniciado la extracción de esos minerales a cielo abierto (lo que prohíben las leyes ambientales) y que en sociedad con mineras mexicanas contaminan con cianuro, deterioran el suelo y entregan mínimas cantidades de dinero a pobladores originales como en este caso los huicholes.

Esa región, declarada oficialmente área natural protegida, está hoy amenazada por 38 concesiones de explotación minera, las mayor parte en una zona que los diferentes grupos huichoeles que habitan en Jalisco, Nayarit, San Luis Potosí, Durango y Zacatecas llaman “Wirikuta”, ubicada en el bellísimo jardín natural del cerro de “El Quemado”, cerca del poblado potosino Real de Catorce; que corresponde, según la cosmogonía de esa etnia, al lugar donde se creó el universo y al que cada año peregrinan desde sus lugares de origen.

Del Val advierte que el proyecto minero Universo podría destruir 50% del desierto para la extracción de oro y plata a cielo abierto. De ahí que los diversos grupos huicholes, en defensa de sus lugares sagrados pero también de los territorios en los que ya de por si fueron arrinconados, hayan emitido la “Declaración de Wirikuta” en la que “de manera respetuosa y pacífica” se pronuncian “en defensa de la vida”, reafirman que su “conocimiento espiritual es un legado para el mundo”, defienden lugares sagrados que “son escuelas de conocimiento” y reiteran su decisión de defenderse de las mineras y agroindustrias que “deterioran el suelo y podrían causar el exterminio de nuestro corazón”.

Pero nada parece detener los grandes intereses mercantiles que cuentan con el respaldo del gobierno de Calderón a quien no le ha importado deshonrar el compromiso que asumió de no afectar la espiritualidad y la cultura del pueblo huichol y que, asegura Del Val, firmó hace poco mas de un año con los gobernadores de Jalisco, Nayarit, San Luis Potosí, Durango y Zacatecas.
http://www.pulsoslp.com.mx/Noticias.aspx?Nota=83395