No todo lo que brilla es oro

Feb 20, 2012

Lunes 20 de Febrero de 2012 06:35

por Jesús Corral

Ya se hacía tarde para que la inquietud acerca de la minería regresara a nuestro estado.

Efectivamente, no es nuevo el tema, de hecho una de las grandes vocaciones y actividades económicas del pasado en Baja California Sur ha sido la minería cuya explotación data, aunque de forma muy rudimentaria, de finales del siglo XVI, al sureste de La Paz.
Posteriormente diversas vetas de oro fueron descubiertas en los siglos XVII y XVIII cerca del El Triunfo y San Antonio, que generó explotaciones regulares por 1750. Sin embargo desde aquel entonces el Ingeniero Antonio del Castillo, fundador del Instituto Geológico de México declaró que los potenciales de Oro y plata de la zona, si bien eran extensos, no contaban con la cantidad adecuada de agua para ser tratados y que debían ser llevados hasta Sinaloa para su procesamiento, lo que hacia incosteable la explotación.

Ya desde entonces varias compañías tenían interés en la zona, pero diversos factores y situaciones laborales los obligaron a agruparse en The Progreso Mining Company, que llevo a cabo con relativo éxito la explotación entre 1878 y 1911, hasta que los huracanes que inundaban los túneles hicieron incosteable el seguir ciertos proyectos que fueron abandonados en la parte sur del estado y la exploración se movió hacia proyectos en Santa Rosalía (El Boleo), fundamentalmente de Cobre.

La historia geológica y de minería de Baja California Sur es muy rica, muy extensa y data de antes del periodo jurásico en la época mesozoica, aunque los primeros indicios de oro son del periodo terciario en la época cenozoica.

En lo que a oro y plata se refiere, las zonas en las que más abundan estos materiales son al sur de La Paz, alrededor del Triunfo y San Antonio, Las Jícaras, Los Uvares, La Margarita, Potosí, Paredones Amarillos, La Magnifica, La Trinidad, Tina y La Terquedad; todas ellas en un rombo formado por La Paz, Todos Santos, Los Barriles y San José del Cabo.

El producto interno bruto del estado de Baja California Sur, contribuye en menos del 1% al PIB Nacional, y a su vez esta integrado principalmente por:

• Actividades primarias (ganadería, agricultura, pesca y caza) con aproximadamente el 4%.
• Actividades secundarias (minería, construcción y manufactura) con aproximadamente el 27 %. (Cabe destacar que la minería es más o menos el 3%)

• Actividades terciarias (Comercio, turismo, transporte, servicios financieros, educativos y gobierno) con aproximadamente el 69 %.

Es decir, claramente se puede apreciar que históricamente la mayor aportación de las actividades económicas en este estado proviene de servicios relacionados y correlacionados al turismo, en donde la mayor concentración de visitantes (turistas y excursionistas) se da precisamente en el rombo de coordenadas geográficas mencionado anteriormente.

En la década de los ochentas se acuñaba el término de sustentabilidad (con un alto énfasis en el aspecto ecológico) y que de acuerdo a definiciones de Wikipedia y Wikimedia querrían decir:

• Que el desarrollo tiene una dimensión económica, social y medioambiental. El desarrollo sólo será sostenible si se logra el equilibrio entre los distintos factores que influyen en la calidad de vida.

• Que la generación actual tiene la obligación, frente a las generaciones futuras, de dejar suficientes recursos sociales, medioambientales y económicos para que puedan disfrutar al menos de mismo grado de bienestar que nosotros.

Dicho todo lo anterior, quisiera referirme a las recientes solicitudes de explotación áurea a cielo abierto en zonas localizadas precisamente al sur de la península, cuando en otros países esta práctica ha sido francamente prohibida, con el argumento de que las explotaciones a cielo abierto en áreas cercanas a cumbres montañosas, además de eliminar arbolado y toda la cubierta fértil del suelo, emplean explosivos para triturar las peñas a fin de alcanzar las capas de mineral y que los desechos se acumulan en los valles adyacentes donde sepultan o eliminan cursos de agua, además del uso de químicos dañinos cuyo manejo aun bajo estrictas medidas de seguridad, no pueden garantizar la no contaminación de mantos freáticos a largo plazo.

Ni el empleo, ni la generación fiscal, ni la contribución al PIB serian justificantes ya que por mucho son superadas por actividades terciarias como el turismo, entonces si no todo lo que brilla es oro… ¿para que seguir con eso?

JCG

http://noticias.cabovision.tv/editoriales/jesus-corral/7914-no-todo-lo-que-brilla-es-oro.html