Viernes, marzo 16, 2012 11:58 pm, Escrito por Redaccion 0 | México

Hace poco celebrábamos la suspensión de actividades de explotación minera en el territorio sagrado de los wixarikas, sin embargo es tan solo una de cal por las que van de arena. Las empresas mineras canadienses no sólo son las principales productoras de oro en México, sino que las que se han visto involucradas en conflictos sociales y jurídicos por todo el país. Actualmente, de las 279 corporaciones extranjeras que operan en la minería, 210 son de Canadá y tienen concesiones en 26 estados.
Oaxaca, enclavado el sureste del país y cruzada por la Sierra Madre del Sur y Sierra Madre Oriental, es el foco de atención por la muerte del representante y líder de la Coordinadora de Pueblos Unidos del Valle de Ocotlán (CPUVO), Bernardo Vásquez Sánchez, en una emboscada en Santa Lucía Ocotlán. Sin embargo, en enero pasado Bernardo Méndez Vásquez, también integrante de la CPUVO, fue asesinado.
La CPUVO es una de las tantas organizaciones que se han creado con el objetivo de detener la voracidad de la explotación minera en territorio nacional. Curiosamente, todas los conflictos de explotación recientes, tienen a las empresas mineras canadienses como actor principal.
Canadá, no tan simpática fuera de su territorio
Devastación por explotación minera a cielo abierto (Foto: especial)
Las mineras de ese país operan con casi total impunidad en todo el mundo por lo que en Canadá se promueven iniciativas legales y de política pública que podrían obligarlas a rendir cuentas, indica el informe de la delegación investigadora del asesinato de Mariano Abarca (Chiapas) y las actividades de Blackfire Exploration, presentado en 2010, y en el que participaron Fronteras Comunes, Sierra Club y Mining Watch.
La devastación y la violencia perpetradas por las mineras canadienses han sido ampliamente documentadas y vinculadas con violaciones de los derechos humanos en Guatemala, Perú, Rumania, Filipinas, Honduras, Ecuador, Bolivia, India y Sudán, entre otras naciones, indica Mandeep Dhillon autor de “La minería canadiense en México: violencia hecha en Canadá” de mayo del 2007.

Una introducción de la devastación de mineras canadienses en México: el TLCAN

Mandeep Dhillon señalaba en 2007 que la explotación minera en México tenía una larga historia. Motivo de la conquista del siglo XVI y causante del estallido de la Revolución Mexicana en 1910. Pero es desde 1906 que las empresas mineras comenzaron a violentar y reprimir a la población mexicana.
La represión sangrienta de la huelga minera en 1906 a manos de la empresa Cananean Consolidated Copper, de propiedad estadounidense, es señalada como uno de los antecedentes de los conflictos laborales que todavía hoy persisten en México. Los principales actores de la Revolución mexicana lucharon para hacer realidad su sueño de repartir el control de la tierra a quienes la trabajaban.
Para proteger la tierra de los designios de los intereses extranjeros, el Artículo 27 de la Constitución de 1917 proclamó que pertenecen al Estado mexicano la tierra, el subsuelo y sus riquezas. De trascendencia aun mayor, el Artículo 27 reconoció el derecho colectivo a la tierra de las comunidades mediante el reconocimiento de ejidos y tierras comunales y terminó acotando la propiedad privada. Pero algo ha fallado con el tiempo.
Los cambios que trastocaron la Constitución mexicana en 1992, bajo el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, en anticipación de la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), también facilitaron la privatización de la tierra y la injerencia de las corporaciones extranjeras. Uno de los cambios en el Artículo 27 permitió la venta de tierras ejidales a particulares, fueran personas físicas o jurídicas (las empresas transnacionales) o bien el mismo gobierno.
Otra transformación se dio mediante la Ley Minera de 1992 que, conjuntamente con la Ley de Inversión Extranjera, permitió que entes extranjeros controlaran el 100 por ciento de las actividades de exploración y producción. El Artículo 6 de la Ley Minera establece que la exploración y la explotación de minerales tendrán prioridad sobre cualquier uso alternativo de la tierra, inclusive la agricultura o la vivienda. Estas modificaciones permitieron la participación del sector privado en la explotación de minerales que, como el carbón y el hierro, antes eran reservados para el gobierno.

Los intereses de las empresas mineras canadienses en México: explotación y exportación
Las políticas neoliberales instrumentadas en México desde mediados de los años 80 e impulsados con mayor vigor a partir de la entrada en vigencia del TLCAN han tenido una enorme importancia para las actividades de las empresas mineras canadienses en México. Desde que comenzó el TLCAN, el comercio bilateral entre los dos países ha aumentado en un 300 por ciento. Según el informe titulado Abriendo las puertas del mundo: las prioridades de Canadá en el mercado internacional, “más de 1,500 empresas canadienses tienen una presencia en México y otras 3,100 están dando pasos para realizar en breve su primera transacción en el país”.
En un discurso pronunciado en 2005, el embajador canadiense en México Gaetan Lavertu indicó que “la gran mayoría de las concesiones mineras otorgadas en México a empresas extranjeras pertenecen a empresas canadienses. El grueso de estas inversiones procede de la provincia de Columbia Británica. México reconoce el liderazgo y las ventajas tecnológicas de Canadá en asuntos de minerales y maquinaria metalúrgica”.
En el año 2000, el año de la transición democrática con Vicente Fox Quezada, las empresas invirtieron más de US$ 150 millones. En diciembre de 2001, 225 empresas mineras tenían operaciones en México (lo que constituía el 40% de la inversión extranjera en el sector), de las cuales 209 empresas controlaban el interés mayoritario de los proyectos de inversión. En 2001, las empresas de Canadá invirtieron en el sector minero en México más que las empresas de cualquier otro país. Además, México importa de Canadá el 75% de la maquinaria metalúrgica y el 4.4% de todas las necesidades de este sector.

El gobierno canadiense ¿Parte del juego?

A juicio de Mandeep Dhillon, el gobierno canadiense ha tenido un rol importante para impulsar los intereses de las mineras en el exterior y en México a través de sus embajadas y de las cámaras de comercio. La presión del gobierno canadiense persiste aún cuando los proyectos mineros provocan el asesinato de opositores locales, como fue el caso en Guatemala ante el repudio popular por la presencia de la empresa Glamis Gold en la mina Marlin.

La reforma laboral, la militariazación y las mineras, relaciones estrechas

El debilitamiento de los derechos laborales y el amordazamiento de los movimientos sociales son requisitos para que prosperen los proyectos mineros en México y en otros lugares. Los informes de la industria minera, como el citado anteriormente, no dejan lugar a dudas. La “estabilidad política” que mencionan los informes de las empresas y del gobierno canadienses no es la estabilidad social sino que se trata del control de los movimientos con mano dura, de la militarización del campo y del desplazamiento de las comunidades locales que se dan actualmente en México y que permiten la implementación y la protección de las inversiones corporativas.
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