martes, 26 de junio de 2012

Había un país que se decía era un cuerno de la abundancia, pues ni la larga historia de saqueo colonial y neocolonial de casi 500 años, se lo acabó; pero llego la llamada modernidad neoliberal y en poco más del último cuarto de siglo acumuló una deuda (un pasivo) ambiental del tamaño una vez y medio el valor de toda la riqueza producida en un año (el PIB).

De continuar esta política estaremos heredándole al pueblo que ya nació, una de las deudas más altas del planeta, creada por un modelo basado en dogmas fracasados que benefician a un puñado de empresas ambiciosas en complicidad con funcionarios corruptos o irresponsables.
Una destacadísima parte de ese modelito ha sido la política minera que ha entregado más de un tercio del territorio nacional en concesiones mineras. Concesiones que una vez bajo el control privado, se venden, compran, transfieren o unifican bajo mecanismos especulativos de las bolsas de valores, y se interpretan y ejercen como patentes de corso con protección de funcionarios a su servicio o complicidad. La minera en Cerro de San Pedro, SLP es el ejemplo mas descarado, aunque no único, de funcionar sin permisos,  contra las leyes y la vida de la comunidad.
[Foto: Lilia Avalos; Explotación minera en Cerro de San Pedro, S.L.P. por New Gold-Minera San Xavier].
El gran López Velarde, refiriéndose al petróleo, hablo de los veneros del diablo; para nuestro tiempo la escala de la tecnología minera, sobre todo de la minería metálica, y su gran capacidad destructiva,  esta arrasando con veneros y dejando cráteres lunares y páramos como cicatrices sobre la Suave Matria Mexicana.
Y si el poeta resucitara ahora se moriría de ver su querida Zacatecas entregada y gobernada por el capital trasnacional. Porque donde el modelo extractivo minero trasnacional o trasnacionalizado se asienta, se convierte en Poder dentro del Estado, las instituciones quedan a su servicio y sociedad y medio ambiente son un insumo desechable.

“Es  un proceso agresor, depredador y  manipulador que posiciona los intereses económicos por encima de la vida misma, la sostenibilidad del ambiente y la diversidad cultural. Es un modelo perverso y sin ética, que utiliza el “maquillaje  verde”,  la  responsabilidad  social  empresarial y se autodefine como  “minería verde, sustentable y responsable”, que promueve en nuestros países el falso mito del “desarrollo” y la “economía verde”, y se basa en los supuestos avances tecnológicos que sirven para destruir en el menor tiempo posible los territorios” (Declaración Política del M4).

Los actuales actos de propaganda gubernamental y trasnacional sobre los supuestos beneficios económicos de la gran minería, se deben poner en la balanza real con los daños y los costos de la deuda socio-ambiental y política para el país. Ya no se puede seguir escondiendo los daños bajo el tapete de la retorica de la responsabilidad empresarial voluntaria. El modelo extractivo minero de alto impacto responde a la lógica implacable de la ganancia especulativa y poco le importa la Suave Matria Mexicana del futuro.
Por esos daños y amenazas ha surgido un creciente movimiento comunitario de escala nacional que resiste y lucha por impedir que se expanda la metástasis minera y destruya el territorio y lo que todavía queda del imaginado cuerno de la abundancia.
Como el tratamiento al cáncer, exigimos políticas públicas del tamaño del daño actual y potencial. Aquí ni los placebos, ni las aspirinas funcionan. Se requiere recuperar soberanía sobre los bienes naturales de la Nación y el patrimonio de las comunidades.
El verdadero realismo y pragmatismo, con visión de futuro para las comunidades, requiere construir políticas de transición que nos garantice salir del modelo extractivo minero destructor. Y como  etapa preventiva se requiere la prohibición expresa de la minería con uso del paquete tóxico altamente peligroso.
Aún sin reforma legal, bastaría detener el entierro neoliberal del Derecho Agrario y ejercerlo con firmeza junto a las facultades municipales, el derecho ambiental y los compromisos del derecho internacional, para ponerle un primer alto a la metástasis generalizada minera. Al anacronismo y corrupción institucional, como a los vampiros, los espanta la luz, la transparencia y la firme rendición de cuentas.  La firme  exigencia fiscal y el pago de adeudos le darían al Estado Republicano poder para detener la grave erosión de la soberanía nacional, los asesinatos y la criminalización de la protesta social que promueven las mineras y respaldan sus embajadas.
Los movimientos sociales comunitarios afectados por la minería se han puesto en marcha para exigir y ejercer sus derechos, pero también para contribuir a regenerar las condiciones locales y nacionales que nos garanticen una Matria donde tengan prioridad y congruencia los valores sociales y de la naturaleza.
Gracias
Ing. Mario Martínez Ramos y Dr. Alejandro Villamar,
Miembros de la Coordinación Nacional de REMA (Red Mexicana de Afectados por la Minería)
La Paz, B.C.S. Febrero 06 de 2012
http://proyectocerro.blogspot.mx/2012/06/habia-un-pais-hay-un-pais-hay-una.html