Jesús Ramírez Rangel

  • 01 agosto 2012
  • “La próxima semana la tragedia pasará de moda, todo habrá quedado en el pasado y estaremos esperando a que explote el siguiente pocito”. Entre otras cosas, esto fue lo que le respondí a los reporteros que me entrevistaron de cara a la mas reciente tragedia en un pocito de carbón. Odio decirlo, pero lamentablemente es cierto. No solo en este tema, tal parece que la era de las telecomunicaciones cruzada con el 98% de impunidad que hay en México, hace que toda tragedia, escándalo de corrupción o crimen, pasen de moda en un periodo sumamente corto. En el caso de las minas del carbón, para nuestra vergüenza, el olvido suele ser mas rápido ya que los afectados son los mas pobres de los pobres.En mi opinión son tres las causas de las tragedias, dolorosas pero sobretodo injustas.

    Razón 1. Gas asociado al carbón. Las explosiones en las minas se dan por la presencia de gas. En la gran mayoría de países que tienen carbón, el gas se extrae para hacer uso productivo de el, generar riqueza y generar empleos. En México la necedad del Gobierno Federal, en particular de la Secretaría de Hacienda, hace que esto sea inviable. El Gobierno Federal quiere que los productores extraigan el gas, inviertan en un negocio incierto, paguen impuestos y además un derecho a la extracción sumamente alto. Nadie en su sano juicio arriesgaría su capital y aquí esta el por qué. Es así como nadie invierte, nadie saca el gas y no se genera riqueza, por tanto el riesgo sigue. Los diputados federales de Coahuila de todos los partidos políticos hicimos un frente común durante tres años en este tema. Cada que se discutía la Ley de Ingresos de la federación hacíamos la propuesta. Lamentablemente los intereses de nuestros coordinadores dejaban el asunto para las fracasadas negociaciones.
    Siempre advertimos el riesgo que esto implica, siempre levantamos la voz pero nunca nos apoyaron, nunca nos hicieron caso.

    Razón 2. Estándares de seguridad. “No se pueden tapar los pocitos, si los tapan a que se dedica la gente que no tiene empleo”. Este dilema siempre ha existido en la región y eso no es causa valida, ni legal ni moral, para un gobierno. Si hay algún riesgo para el trabajador, el centro de trabajo no debe de existir y no hay pretexto que valga. Es ridículo el espectáculo tan pobre que año tras año nos da el delegado federal de la Secretaría del Trabajo. Siempre las mismas justificaciones, siempre la misma cara de preocupado, siempre los mismos resultados, mineros pobres, mineros muertos. Afortunadamente ya se va y nos tocará reclamarle ahora a los nuevos responsables. Las últimas explicaciones burocráticas que nos da el delegado Hernández Rocha, solo demuestran lo ineficiente que es su dependencia y por ello el grado de impunidad que tenemos en nuestro país.
    En cuanto a la desesperación económica, esta es real y existe en la región desde hace muchos años. Es cosa de preguntarnos que hace el gobierno del Estado para solucionar el asunto. El clamor es muy antiguo, “hay un Coahuila mas allá de la muralla”. Por algo PRI pierde todas las elecciones en la carbonífera.

    Razón 3. Mafia de intermediarios. Si existe la extracción de carbón cuasi clandestino, es porque alguien lo compra. En México un enorme porcentaje de la compra de carbón lo hace la Comisión Federal de Electricidad. El último aumento al precio de carbón debió servir para invertir en medidas de seguridad. Lamentablemente el intermediario se lo clavó, la PRODEMI y su entonces jefe Javier Villarreal. Hoy en día los productores están entre dos fuegos, entre dos intereses. Por un lado el gobernador Rubén Moreira y la PRODEMI y por el otro el senador Guillermo Anaya, su amigo el Gobernador de Sonora y la promotora minera de ese estado, que se creo por razones políticas para ganarle la partida al clan Moreira. Imagínense la lógica, vender carbón de Nueva Rosita a Sonora para entregar en Nava y la cuota del intermediario se va a Hermosillo, así o mas ridículo. Ambos bandos tienen amenazados a los productores para que les cumplan a ellos y hasta en tanto la CFE no decida, los productores callan para que no los afecten. A los dos bandos les dicen que si, no vaya ser que gane uno o gane el otro. A Anaya y a Padres les dieron 200 mil toneladas que solo ellos saben como las repartieron. A Moreira y a la PRODEMI les extendieron su contrato hasta agosto, es decir después de la elección presidencial. Ya ganó Peña Nieto y debemos suponer que le ganó Coahuila a Sonora, aunque habrá que esperar para ver el resultado final. El tema es muy sencillo, mientras haya obscuridad en la compra del carbón, habrá mafias intermediarias y con ellas carbón clandestino de pocitos clandestinos. ¿Que no sería mas fácil que la CFE compre carbón a los productores que ya están organizados en uniones? ¿Si saben donde esta el carbón, para qué quieren intermediarios? ¿Para qué pagar mas, cuando incluso pueden pagar menos o para que el intermediario, cuando la cuota de este se podría invertir en seguridad? Por cierto, en esto también trabajé durante múltiples reuniones en CFE y de ello hay constancia en múltiples oficios, comparecencias, puntos de acuerdo e iniciativas, aunque puedo comprender que algunos coahuilenses los desconozcan.

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