Mineras, gobierno federal y cuentas

Nov 26, 2012

Leopoldo Gavito Nanson / lunes, noviembre 26, 2012

Felipe Calderón será juzgado con severidad. Esto, independientemente de si progresa o no la demanda que existe en su contra en la Corte Penal Internacional de la Haya. No hay un solo aspecto de su administración que pueda ser rescatado. La administración de Felipe Calderón ha debilitado institucional y económicamente al país de forma severa.
Una de las muchas decisiones en contra del interés público tomadas en este sexenio. más allá de la protección dada a empresas poderosas mineras aborígenes como el Grupo México -responsable del accidente y posterior barbarie de Pasta de Conchos- está la facilitación y activa promoción para que, por una amañada lectura del TLCAN, se instalara un buen número de empresas mineras metalúrgicas especializadas en la explotación a tajo abierto. Hasta hace tres años se habían concedido poco más de 400 licencias para la minería metalúrgica a cielo abierto. El 70 por ciento de las minas, particularmente las de oro, son controladas por seis empresas canadienses. Entre las seis esperan obtener ganancias por 82 mil 924 millones de dólares. De todos los países latinoamericanos, México el más atractivo para las empresas mineras. El gobierno de Felipe Calderón puso en oferta y facilitó las cosas para que grandes consorcios mineros llevaran a cabo la explotación minera en México. No tuvo demasiado trabajo en ello, el estado actual de las leyes las favorece por completo, concentra las decisiones en el gobierno federal y excluye del proceso decisorio a los gobiernos estatales u municipales. Lo que opine la población afectada antes, durante y posterior al proceso minero les tiene sin cuidado. Como en el caso de la Minera San Xavier, filial de la canadiense New Gold, que literalmente desapareció el cerro San Pedro que fue el símbolo de la ciudad de San Luis Potosí. Misma actitud que ha tenido la empresa Goldgroup -también canadiense- respecto al gobierno y gobernados veracruzanos que se han opuesto a los trabajos de la mina en Caballo Blanco a los que descalifica como interlocutores en cada oportunidad.
Y es que la inestabilidad del sistema financiero neoliberal basado en una canasta de monedas desde que se abandonara en 1971 el patrón oro, ha permitido que el capital financiero rebase con mucho su correspondencia con el capital real representado en el PIB mundial. Cálculos conservadores de la banca suiza ubican la disparidad del capital financiero como cuarenta veces superior al PIB mundial. Ya ha sido señalada por historiadores económicos que las crisis financieras son recurrentes en el capitalismo, sólo que desde los años setenta en que se abandono el patrón oro, el sistema monetario resultante de la Segunda Guerra Mundial creado justamente para evitar crisis como la de 1929-1933. El abandono del patrón oro junto con la retahíla de procesos de liberalización económica mundial ha llevado a esta tercera crisis bancaria. Primero fue la crisis de la deuda latinoamericana, manipulada de tal forma que no fueran los bancos sino los países latinoamericanos quienes pagaran los costos. No quedó registrada como deuda, y tampoco reconocieron la quiebra de los principales bancos estadounidenses. La segunda fue la crisis del sistema de ahorro y crédito de los Estados Unidos a fines de los ochenta en que para evitar la quiebra del sistema de pagos en México, la deuda la trasladan sin más a los gobernados, la hacen pública (Fobaproa); y la tercera, la que se presenta en la actualidad y que tiene al sistema monetario europeo junto con las economías de varias países al borde del colapso.
Podría pensarse que la obsesión por el oro mostrado por mineras canadienses, antes que una mera política empresarial en realidad responde a una política gubernamental deliberada en previsión de un colapso económico mundial mucho más severo.
Lo que es un hecho es que esta minería invasiva promocionada por el gobierno calderonista ha exacerbado decenas de disputas por el territorio, los recursos naturales y la forma de explotarlos. Vivimos ya una etapa en donde los corporativos transnacionales tienen acceso directo a la apropiación de diversidad de recursos naturales. Desde minerales preciosos hasta el agua. El gobierno que termina facilita las cosas a esos corporativos y traiciona el interés de lo gobernados.
Sólo una de esas empresas, la Goldcorp Inc, concentra la tercera parte de la producción total de oro en México. Una sola de sus minas de oro, Los Filos, en el estado de Guerrero, produjo 213 mil 600 onzas de oro (más de seis toneladas); otra, El Sauzal, en Chihuahua, produjo 274 mil 100 onzas (8.5 toneladas). La producción sumada de sus cuatro minas, hizo de Goldcorp Inc la mayor productora de oro en México ; algo así como 36 por ciento de la producción minera nacional.
Hace veinte años que empezaron las crisis financieras y de pagos que han llevado al punto del colapso la economía del mundo. Se vuelven los ojos al oro como el gran referente de estabilidad. Eso explica los altos precios de la onza troy en los mercados internacionales y la obsesión por literalmente exprimirlo de la tierra sin importar los costos. Obsecuentes, Felipe Calderón y su gobierno son responsables de la explosión de permisos y concesiones y de los daños que esas empresas han hecho en escasos seis años.

http://www.jornadaveracruz.com.mx/Nota.aspx?ID=121126_102633_943