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Quanta ciencia

Diario de Querétaro

3 de noviembre de 2012

Ercilia Feria

Querétaro, Qro.- Los ciclos geológicos que forman los recursos minerales se expresan en millones de años y son no renovables por lo que una aspiración de política económica es que sirvan para apuntalar el desarrollo nacional. Sin embargo, en México, primer productor mundial de plata y noveno productor de oro, por la flexibilidad de sus leyes para otorgar concesiones, son compañías extranjeras, principalmente de Canadá, Estados Unidos, Japón y Australia las que explotan estos metales preciosos.

Cifras de la Secretaria de Economía indican que México tiene 27,000 concesiones mineras vigentes, que representan 15.7% del territorio nacional. El país ocupó, por segundo año consecutivo, el cuarto lugar mundial y el primero en América Latina en atracción de capitales destinados a la exploración. Sólo lo superan Canadá, Australia y Estados Unidos.

Con base en información proporcionada por la Cámara Minera Mexicana (Camimex), el valor total de la producción minera en 2011 alcanzó 19 mil millones de dólares, de los cuales 25 por ciento proviene de la explotación del oro, 20 por ciento de la plata, 17 por ciento del cobre y el 38 por ciento restante se distribuye en minerales como zinc, coque, hierro y carbón, entre otros.

En entrevista con Diario de Querétaro, el ingeniero Jorge Nieto Obregón, geólogo experto en vulcanología, geología estructural y yacimientos minerales describe las inmensas riquezas del subsuelo mexicano y plantea la conveniencia de que el gobierno mexicano participe más en la exploración y explotación de las mismas con el apoyo de la ciencia mexicana que, asegura, tiene la capacidad y experiencia para dar los mejores resultados.

Ingeniero geólogo y candidato a doctor por el Centro de Geociencias de la UNAM, campus Juriquilla, ha dedicado más de 3 décadas a estudiar las deformaciones de la corteza terrestre, la geometría de las rocas y la posición en que aparecen en la superficie. Actualmente, además de ser profesor de la facultad de ingeniería de la UNAM, trabaja en la localización de fallas activas en regiones que están sufriendo algún tipo de problemas asociados a riesgos sísmicos.

EFO.- Ingeniero, en estos años de trabajo como geólogo ¿cuáles han sido sus mayores logros?

JNO.- Además de la docencia, que ejerzo desde hace como 30 años y que considero mi mayor logro, en el principio de mi carrera participé en la exploración de recursos naturales y un hallazgo muy importante fue el de la mina de Tizapa, a la que, en el argot de los geólogos, se conoce como un yacimiento vulcanogénico.

Este yacimiento se encuentra al sur de Valle de Bravo, cerca de un poblado llamado Zacazonapan. Fue encontrado gracias a un proyecto muy grande en el que se detectó una anomalía de plata que, a la postre, se convirtió en un proyecto importante para el entonces Consejo de Recursos Minerales.

Después de un trabajo que ha de haber durado casi 5 años, pudimos determinar que el yacimiento era grande y que contenía por lo menos un millón de toneladas de mineral con buena ley de plata, oro, plomo y zinc. En esa época me cambié a la UNAM y dejé de ser parte del proyecto, pero el equipo siguió trabajando y al término del siguiente sexenio había cubicado ya alrededor de 3 millones de toneladas haciendo trabajos de exploración.

El proyecto se vendió a un consorcio de un organismo japonés que se llama JICA (Japan International Cooperation Agency), los que formaron una compañía en asociación con Peñoles y ahora operan esa mina.

Ellos, de sus ganancias, le dan una participación al gobierno mexicano. Lo interesante es que ahora esta compañía está haciendo un trabajo de exploración muy grande, porque la inversión también lo es. Ya han cubicado 15 millones de toneladas. Entonces, algo que se inició de una muestra, se logró convertir en un proyecto muy grande.

El hallazgo de este proyecto se derivó de estudios que hice en la maestría, que tienen que ver con el entendimiento del origen del yacimiento; en este caso, el origen vulcanogénico se refiere a que se formó a través de fisuras en la corteza, de vulcanismo bajo el nivel del mar; es lo que llamamos vulcanismo submarino. Este vulcanismo produce la emanación de fluidos calientes en el fondo marino. Estos vapores de agua están a 300 grados centígrados y tienen disueltos sulfuros de plomo, zinc, cobre y, aunado con ellos, plata y oro. Estos depósitos se formaron en rocas que son de edades jurásicas o posiblemente triásicas y eso quiere decir más de 200 millones de años.

El modelo de exploración que aplicamos para este trabajo fue el de entender el entorno geológico del área y, una vez identificadas las regiones potenciales para la existencia de este depósito, mi trabajo coincidió con un proyecto independiente que estaba haciendo un muestreo sistemático en arroyos y minas antiguas; lo anterior, más los trabajos que se hicieron de exploración geoquímica dio como resultado el hallazgo de una anomalía; después hicimos trabajos en los que se realizaron varias tesis de maestría, por lo menos una tesis de doctorado y un trabajo muy intenso de geólogos profesionales del Consejo de Recursos Minerales que llevaron a cabo una exploración muy intensa y que lograron determinar el tamaño del yacimiento o, por lo menos, demostrar que era algo importante.

Se lo aclaro porque, cuando se hace un trabajo de este tipo, la experiencia muestra que, para que una mina se convierta en un yacimiento explotable, más o menos transcurren 10 años del trabajo de exploración, y luego empieza realmente la explotación. El trabajo de equipo que hicimos varios de nosotros resultó en eso, pero fue un trabajo bastante largo.

EFO.- ¿Por qué el gobierno mexicano tiene que vender estos proyectos a consorcios privados, muchas veces extranjeros?

JNO.- Una de las razones es que la industria minera actual, para satisfacer la demanda de recursos minerales que consume la humanidad, ya no puede hacerlo explotando minas chiquitas, sino que ahora tiene que hacerlo a través de explotaciones de gran escala. Eso implica lo siguiente: el nivel de inversión que se requiere es de miles de millones de dólares y siempre es un trabajo de riesgo y normalmente, como se opera actualmente en la industria minera, es eso o atenerse a programas que hacen los gobiernos o compañías pequeñas que hacen programas de exploración. Ellos encuentran alguna anomalía, algo que se puede convertir en una mina y luego, con muchos recursos, compran la opción de la exploración y pueden invertir grandes cantidades. Lo que invirtió el Consejo en exploración cuando yo estuve fue, no sé en dinero cuánto, pero haríamos como unos 50 o 100 barrenos a 100, 120 metros de profundidad y ellos, en un solo año, cuando adquirieron ya los derechos, pudieron hacer 200 barrenos en menos de un año.

La otra cosa que hay que tomar en cuenta es que el tipo de exploración y de explotación minera que se daba, por ejemplo, a principios de siglo XX o antes de éste era una exploración subterránea con un socavón, desniveles, tiros y en esa etapa se explotaba únicamente la parte más rica de los yacimientos. El volumen de lo que se extraía era relativamente pequeño y esto era porque, a principios del siglo XX, la población mundial no había rebasado los 4 mil millones de personas. En el lapso de 100 años la humanidad creció hasta ser 6 mil millones de personas y sólo en una década, en los últimos 10 años, la población del mundo ha crecido mil millones de personas más. Ahora somos 7 mil millones de personas.

Eso quiere decir que la demanda de recursos de todo tipo requiere que se exploten yacimientos a gran escala y esto sólo se puede hacer con inversiones muy grandes, y como son inversiones de riesgo los gobiernos, por ejemplo, no quieren poner en el juego mil millones de dólares; prefieren invertir poquito para obtener los mejores resultados y con esto tener inversiones concentradas en un solo punto para ver si esto vale la pena; y una vez que se tiene, el mejor negocio es que alguien invierta una cantidad muy grande para que se pueda extraer.

A veces es porque las compañías grandes tienen ya los equipos y los especialistas que puedan hacer esto de manera más eficiente y como hay que tomar acciones muy rápidas e invertir mucho dinero ni los gobiernos ni las compañías pequeñas tienen los recursos a la mano, entonces se hace un juego de intereses y se trata de encontrar la combinación más adecuada. Hay diversos tipos de acuerdos y México tiene varias minas en las que participa con mayor o menor porcentaje de inversión.

EFO.- Usted conoce prácticamente las entrañas del país, ¿Qué hay en el subsuelo del territorio?

JNO.-Hay una riqueza enorme. Usted sabe o ha oído que México es el primer productor de plata del mundo; esto más o menos significa que en el país, no de ahora sino de los pasados 500 años, ha sido un país en que siempre se ha encontrado plata y lo paradójico es que se siguen encontrando nuevos yacimientos y sigue habiendo mucha plata. Estos grupos de yacimientos casi siempre llevan asociados algo de oro y tradicionalmente México no había sido un importante productor de oro. Sí tiene minas de oro importantes, pero comparado con la producción de oro de Sudáfrica, o lo que antes era la Unión Soviética (Rusia), o algunas de las minas en Estados Unidos, en California o Alaska, la producción de México era buena, pero comparativamente pequeña.

Ahora México es un importante productor de oro; pero no debido a que haya mucho oro, sino que se da por una combinación de factores, por ejemplo: el precio del oro, por razones de política económica se ha elevado mucho. Antes del final de la segunda guerra mundial se adoptó como patrón de referencia para regular el precio de las monedas y su precio se estableció en 35 dólares la onza (30 gramos) y se mantuvo así durante muchos años.

Pasaron todos los eventos dramáticos del siglo XX, de la segunda guerra mundial y ese patrón del oro se mantuvo hasta los años 60s y 70s donde tuvo muy poca fluctuación. Después de que en los años 70 (72, 74) los gobiernos de los países árabes decidieron que el precio del barril de petróleo subiera mucho, la economía tuvo un cambio muy fuerte y los países del primer mundo decidieron liberar los precios de todos los metales, incluyendo el oro, y ya no atenerse a un patrón de un solo metal, sino tratar de hacer que el valor de las monedas dependiera más de la infraestructura industrial de cada país. Por eso, en estos últimos 40 años, el dólar ha fluctuado, la libra también y el precio del oro y de los otros metales ha tenido también esas fluctuaciones.

El precio del oro, a finales de los 90 había subido a 200 dólares y se especulaba que podía subir a 500 dólares. En la década de 1990 y la de 2000 a 2010, el precio del oro tuvo fuertes fluctuaciones, pero continúa a la alza y actualmente está como a 1,600 dólares la onza.

Eso significa lo siguiente: que yacimientos que necesitaban para que se explotaran económicamente tener un contenido mínimo de 4 gramos de oro por tonelada para que fuera rentable -era lo mínimo aceptable para cubrir los costos de inversión, explotación y trituración, una planta y miles de ingenieros y obreros-, actualmente, el contenido mínimo que se requiere es de medio gramo de oro por tonelada. Eso a su vez significa lo siguiente: si tuviéramos aquí un metro cúbico de roca, por la densidad que tiene ese metro cúbico pesaría alrededor de 2.5 toneladas, de ésas algo así como medio gramo o un gramo y medio son de oro y el resto de silicatos que no tienen valor. Así que esos 2.5 gramitos de oro en 2.5 toneladas son suficientes para que se pueda explotar, eso quiere decir que en yacimientos mexicanos con plata, oro, cobre y zinc ya no explotamos sólo la parte más rica, sino que alrededor de esa parte rica, en la roca que está encajonando a la parte de lo que antes era el yacimiento, ahora se explota todo porque alrededor todo está contaminado, pero la contaminación es de oro.

Ahora se explotan los yacimientos en donde el oro y la plata ya no están concentrados en un solo lugar, sino que están dispersos, ésos se llaman yacimientos diseminados porque tienen una escasa concentración en un gran volumen de roca. México, que ya era reconocido como importante productor de plata, ahora también lo es de oro porque este metal está asociado a los yacimientos de plata.

EFO.- ¿Y qué más hay en el subsuelo?

JNO.- Hay muchísimos recursos naturales de plomo, zinc, cobre; algunas de las minas más grandes del mundo de cobre están en Sonora. Acabo de estar cerca de las minas de Molango, en el estado de Hidalgo donde está el yacimiento más grande de manganeso de México y es una mina gigantesca.

También existen yacimientos muy importantes de florita en México. Somos el segundo productor mundial, es una mina que está en San Luis Potosí, que se llama Las Cuevas y por la historia evolutiva de México, por un lado somos parte de la cordillera norteamericana, lo que ha provocado que en la historia geológica del país, desde hace más de mil millones de años hasta el presente, se hayan dado muchos fenómenos para que se formen depósitos de estos metales en el occidente de México y en el sur. Por otro lado, en el este, en la zona del Golfo, gracias a que esta región participó desde el jurásico hasta el presente de una zona de apertura continental que propició que se depositaran gruesas secuencias de sedimentos y mucha materia orgánica se han formado enormes yacimientos de petróleo; entonces, algo muy importante que tiene el país es una riqueza potencial enorme en recursos de hidrocarburos en el este de México y en el subsuelo marino, en la parte que es la zona económica exclusiva. Ahí tenemos un enorme potencial de estos recursos y en el occidente y centro una potencialidad muy grande de encontrar yacimientos metálicos, entre ellos, yacimientos de metales preciosos de oro y plata.

EFO.- ¿Qué haría falta para que toda esta riqueza del subsuelo le sirviera más a la sociedad?

JNO.- Posiblemente llevar a cabo programas de exploración más intensos; se están realizando esfuerzos, pero se requieren más equipos de ingenieros geólogos haciendo estas exploraciones. Paralelamente, en mi opinión, el gobierno debería de participar más activamente en la explotación, no sólo hacer que toda vaya a empresas extranjeras que hagan aquí un negocio muy grande, sino formar compañías nacionales de capital nacional o participación estatal. Se tiene ya la experiencia y a los ingenieros y científicos que pueden hacer ese trabajo muy bien. En estos años la ciencia en México ha crecido lo suficiente para poder participar en esto y hacerlo con muy buenos resultados.

EFO.- Hay quienes dicen que la minería es una industria en extinción porque durante la Colonia se saquearon nuestros recursos ¿cuál es su opinión al respecto?

JNO.- Esa es una leyenda, en la que es conveniente hacer una aclaración. Por un lado, efectivamente en la época de la Colonia se explotaron los yacimientos en Latinoamérica; de oro en Perú; de plata en México; se extrajeron grandes volúmenes de recursos. A la caída del imperio español y de la independencia de los países latinoamericanos, la economía cambió de estar centralizada principalmente en España a pasar a manos de otros países europeos, entre ellos los ingleses. Por ponerle un ejemplo, en Pachuca, que es la mina de plata, quizá la más grande del mundo por su historia, la minería pasó a ser parte de compañías inglesas, que en los siglos XVIII y XIX introdujeron cambios tecnológicos como bombas para extraer agua y explotar a profundidades más grandes.

El volumen de plata que se extrajo en esa época fue infinitamente más grande que toda la plata que se extrajo en los años previos, cuando estaban los españoles haciendo la explotación y eso porque esta tecnología permitió adentrarse en regiones más profundas. Después, en el siglo XX, en los años 60s a 80s empezaron a explotarse yacimientos de plata diseminados y en menos de 10 años, en una mina que se llama Real de Ángeles, en Zacatecas, se extrajo más plata que en todas las demás minas de México y se convirtió, en un período de 10 o 15 años, en la mina de plata más grande del mundo.

Ese yacimiento ya se agotó. Todas las compañías que hacen este tipo de trabajo siempre pagan al gobierno mexicano regalías de las ganancias que tienen, por lo que este esquema sí le deja utilidades, pero le dejaría mucho más si tuviera una participación más activa. Esas estrategias, sin embargo, corresponden a los políticos.

http://www.oem.com.mx/diariodequeretaro/notas/n2757302.htm

 

 

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