04/Noviembre/2012/20:58:09
ZAUTLA, PUE.- En asamblea comunitaria, pobladores de Tlamanca en el municipio de Zautla, rechazaron la apertura de la mina La Lupe, concesionada a la empresa de origen chino JDC Minerales S. A. de C. V; la decisión fue respaldada por su alcalde Víctor Manuel Iglesias Parra quien reconoció que obligación “es defender al pueblo para que haya tranquilidad”.
Por: LETICIA ÁNIMAS VARGAS

 

En la reunión realizada la mañana del 3 de Noviembre los habitantes sostuvieron que son más los problemas que traerá la mina que los 40 empleos que prometen los empresarios, que en año y medio “removerán” 65 mil toneladas de material para extraer el oro, la plata y el cobre que ya tienen comprobado que hay en el cerro ubicado a menos de un kilómetro de la comunidad.
 “La minera no resolverá la escasez de agua cuando deba ser destinada a la mina y la obra pública que prometen y que sin consentimiento de la comunidad ha solicitado el presidente, debe ser construida por las autoridades,no por la empresa. Porque eso crea un compromiso con los chinos”, argumentaron.
Las mujeres son las que alertan “que la tierra, el manantial y lo que se tiene en aquella parte, es como si fuera nuestra mamá… pues ese cerro es el que nos dio agua, nos da agua y nos seguirá dando agua si lo cuidamos”.
Las señoras llegaron a la junta en la Casa Ejidal desde temprana hora del sábado aún van cargando las canastas para repartir la ofrenda entre los compadres y vecinos. El ir y venir de la población alrededor de las oficinas de la Junta Auxiliar es inusual;caminan por la estrecha calle que lleva a la Casa del Campesino, cuyo comisariado ejidal fue obligado a convocar a esta asamblea.
Una hora después de citada la reunión, un ingeniero mexicano que no quiso dar su nombre, pero aseguró que trabaja para la china JDC Minerales S. A de C. V., solicitó pasar al auditorio de la casa ejidal. Luego de exponer las bondades de la tecnología traída a estas tierras por el capital asiático, omite mencionar qué sustancias utilizarían ante la eventual apertura de la mina La Lupe, donde ya han empezado a hacer caminos y terraplenes.
Ante la ambigüedad y la negativa de las autoridades locales para encabezar la asamblea, son las mujeres y los maestros quienes tomaron el micrófono para manifestar las dudas y el sentir de la comunidad.
Son ellos quienes cuestionan de qué agua están hablando los mineros cuando desde el primer momento de su exposición les dicen que “es claro que se va ocupar agua”.
Y se lo cuestionan porque la deforestación de la que es víctima esta región data de hace dos centurias, cuando por otros métodos “menos agresivos” se han sacado minerales en una sobrexplotación evidente en el paisaje.Por eso los cerros pelones sobre la cañada del río Apulco, que atraviesa la sierra norte y se convierte en un afluente del Zempoala, en Veracruz.

Afuera de la asamblea, los ingenieros y los trabajadores chinos preparan su partida. Cuando se les inquiriere y se les piden los documentos que amparen el estudio de impacto ambiental, que según la prensa local están en calidad de rechazados o pendientes en la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, se justifica diciendo que “en este momento no les traen consigo, pero que los manda por correo electrónico”.

Al consultar la página electrónica de la dependencia, puede verse que el trámite está avanzado según la Gaceta DGIRA/033/12y que el Manifiesto de Impacto Ambiental, ya ha sido aprobado y que removerían 65 mil toneladas de cerro en año y medio, pero tendrán 25 años más para explotar lo que aún quede.

Ante el evidente malestar de la comunidad por la clandestinidad en la que han realizado las operaciones mineras, el presidente municipal Víctor Manuel Iglesias Parra, tiene que reconocer que apoyará “la decisión de la comunidad, para que haya tranquilidad y porque es su obligación defender al pueblo”.
Luego, la asamblea rechazó el proyecto minero. Las mujeres lo hacen pensando en la salud de sus hijos, tras ver el documental presentado minutos antes por los promotores comunitarios del Centro de Estudios para el Desarrollo Rural; que al igual que la presentación de la empresa JDC, les generan atención y alarma.
Al tensarse el ambiente, son las mujeres quienes llaman a la unidad, a que no se dejen amenazar, pues han circulado rumores de que si la comunidad no acepta “los van a matar”, y con valentía reclaman que las autoridades están “puestas para defender los recursos para bien de la comunidad, no para vender e irse”.
La de las autoridades locales contrasta con la determinación de las mujeres que presionan porque se llegue a un acuerdo y se levante el acta en donde se asiente claramente que la comunidad de Tlamanca rechaza el proyecto minero. Y al calor de los emplazamientos, el presidente municipal conmina a las autoridades ejidales y auxiliares, a dar el respaldo y firmar el acta en donde explícitamente se le mandate a no otorgar ninguna autorización a la minera.