Realizan un foro sobre los efectos de la mina en el Cerro del Jumil, Tetlama

“Traerá consecuencias devastadoras a la población del estado”, coinciden participantes

La Jornada Morelos | 14 de marzo 2013.-

Cuernavaca, Mor.- Durante la realización del foro “La minería a Tajo abierto en Morelos y sus efectos a diversa escala” organizado por la Academia de Ciencias Sociales y Humanidades del Estado de Morelos, los participantes coincidieron con que el proyecto de Esperanza Silver de construir en Xochicalco una mina a cielo abierto “traerá consecuencias devastadoras a la población no sólo de la zona, sino del estado”.
En entrevista por separado, investigadores, académicos, ejidatarios, abogados, funcionarios, entre otros, durante sus ponencias sobre los efectos negativos que traería la mina coincidieron en el auditorio Juan Dubernard, del museo Cuahunáhuac, en que se tiene que hacer un frente para evitar que la Semarnat autorice la manifestación de impacto ambiental presentado por la minera, y en que hay que sumarse como ciudadanos de Morelos a los movimientos para evitar a como dé lugar la construcción que la empresa méxico-canadiense Esperanza Silver de México pretende realizar en 700 hectáreas, en una primera etapa, para al final abarcar 15 mil hectáreas.
Del mismo modo, los ponentes detallaron que existen presiones para que se manifiesten a favor de la mina por parte de los pobladores, “la mina ha trabajado con los habitantes de Tetlama tratándolos de convencer, es decir, les dan recursos económicos por sus tierras en el cerro del Jumil a los 130 comuneros que reciben mil 500 pesos quincenales o mensuales para beneficiarse de manera personal, y para su comunidad les han ofrecido computadoras para la escuela, han ofrecido mejorar los servicios de salud, han rifado aparatos electrónicos al igual que hacer una preparatoria por parte de la minera”.
Para Lilián González Cheves, de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), la mina “abriría unos tajos sobre la superficie del terreno, que pueden tener hasta 90 metros de profundidad por uno o dos kilómetros de diámetro. En este caso, al estar en frente de las ruinas de Xochicalco, patrimonio de la humanidad desde 1999, lo que veremos desde este lugar será la mina”.
González Cheves, manifestó que si las comunidades aledañas se dedican a la producción agrícola y ganadera, “nada va a poder crecer donde haya un tajo abierto, y donde ya se ha removido la tierra fértil, aunado a los lixiviados con cianuro, nadie podría consumir los productos del campo porque el suelo estaría empobrecido y contaminado”.
Detalló que la vida útil de una mina es de 15 años, sin embargo, tienen la obligación de dejar todo como está, “pero nunca se podrá dejar todo como estaba, porque es removida la tierra con sustancias químicas”.
En su momento, Juan Jiménez Escobar, comunero de Miacatlán, dijo que la mina será devastadora para el sector campesino, “desaparecería el campo porque la tierra volteada con químicos no será la misma, no se podrá sembrar porque el agua estaría contaminada (…)se encuentra la laguna de Rodeo a dos kilómetros de distancia, que riega a mil 800 hectáreas. De ella dependen Miacatlán, Mazatepec y Coatetelco, es un trabajo artificial que se hizo en 1936 con su canal. Con la minera desaparecería el río Tembembe”.
El comunero reconoció que hay recursos económicos para los que estén a favor de la mina, “nos quieren dar espejitos por nuestras tierras, aunque saben que la agricultura va a desaparecer, por lo menos en papel ya está desaparecida porque el agua es prioritaria para la agricultura y si se hace la mina el agua se va para la mina”.
Al tomar la palabra, la arqueóloga del INAH Morelos con 48 años de trabajo, Silvia Garza, detalló que la Ley General del Monumentos Históricos autoriza la construcción de una zona arqueológica “siempre y cuando sea en beneficio de la comunidad, en el país se han destruido muchas zonas, pero se han realizado en beneficio de toda la población y no sólo de unos cuantos millonarios que se llevarán el beneficio a su tierra”.
Consideró que no hay ningún motivo para destruir la zona arqueológica porque no es para el bien de la comunidad, “gracias al trabajo que se hizo en 1993 y 1994 es patrimonio de la humanidad, por eso yo no veo por qué decir sí a la mina, que en su faceta cinco de construcción destruye Xochicalco. Es más, desde la fase uno, porque su formación es la caliza y al haber explosiones la zona arqueológica se vendrá abajo”.
Mientras que Topiltzin Contreras, Secretario de Desarrollo Sustentable, reiteró que el gobierno del estado “está en contra de este proyecto, porque no es un proyecto viable, sabemos que no trae los beneficios para la población e impacta la zona arqueológica y rompe la integridad de lo que era el observatorio de Xochicalco y afectaría las especies endémicas”.
El funcionario estatal fue cuestionado sobre la postura del gobierno que se ha pronunciado en contra de la mina, “pero sólo de saliva” y no en papel, a lo que respondió que han estado en el Senado de la República apoyando esta oposición a la mina, al igual que se está trabajando con gente de diferentes comunidades de zonas aledañas para hacerles ver la problemática, “mientras el gobernador está haciendo la gestión política con el presidente de la república y el titular de Semarnat, en donde se han entregado documentos a las diferentes autoridades”.
A su vez, Juan Juárez Rivas, presidente del Colegio Morelense de Abogados, planteó que para que una minera funcione en Morelos, “necesita una autorización del municipio y del estado, y si estas no se dan no puede funcionar. En caso de operar sin los permisos del estado y municipio, tienen que parar las obras”. Dijo que ante la opinión de especialistas que argumentan que va a afectar a la salud, “se puede promover un amparo”, sin embargo, lamentó que ni la Comisión Nacional ni la Estatal de Derechos Humanos se hayan pronunciado en esta ocasión, a pesar de que hay tratados internacionales que estipulan que la prioridad es la vida.
Por último, Horacio Riojas, del Instituto Nacional de Salud Pública, manifestó que existen riesgos de enfermedades respiratorias y daños neurológicos dependiendo de la composición de los metales que de ahí se sustraigan y efecto en el desarrollo del crecimiento de los niños y mujeres embarazadas.
Es de mencionarse que, todas y todos coincidieron en rechazar el proyecto porque lejos de traer beneficios a las comunidades, traerá afectaciones devastadora.

 

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