Extranjeros peyoteros, un estorbo de la minería

Jul 2, 2013

 

San Luis Potosí

Ramiro Moreno Arriaga: Estamos desesperados porque las empresas mineras se irán de Real de Catorce. Foto: El Sol de San Luis.
Protesta de esencia catorceña
El Sol de San Luis
2 de julio de 2013

 

Felipe Cárdenas QuibreraSan Luis Potosí, San Luis Potosí.- ¿Y a nosotros quién nos defiende? Es la pregunta que se hacen los habitantes del Altiplano potosino desesperados porque les niegan el derecho a vivir. Y es que debido a la religiosidad huichol los proyectos mineros no aterrizan en esa zona y por consecuencia no hay empleo, no hay dinero, no hay nada.

«Los defensores de los huicholes son extranjeros y artistas que realizan rituales sagrados bajo los influjos de la mariguana que se limitan a saquear nuestra tierra llevándose peyote por montones; ese movimiento está prostituido, ellos se van drogados, se dicen ambientalistas y sólo nos dejan pobreza y abandono», acusó Ramiro Moreno Arriaga, de la asociación civil Guardia Leal de la Esencia Catorceña, quien igual que 280,000 habitantes del semidesierto potosino está desesperado porque las 15 empresas mineras interesadas en operar en la zona amenazan con cancelar sus proyectos por los conflictos generados por los supuestos defensores de la cosmovisión huichola, «que no son más que mariguanos».

Los habitantes de Real de Catorce, Charcas, Villa de Guadalupe, Matehuala y Villa de la Paz piden a las autoridades federal y estatal que los escuchen, «nadie nos ha preguntado lo que pensamos, lo que queremos, no nos toman en cuenta y mejor atienden las demandas de los falsos ambientalistas que sólo cuidan su interés por drogarse, eso es todo».

Cansados de la insensibilidad, los lugareños amenazan con cerrar definitivamente los accesos al sitio sagrado de Wirikuta, «porque ahora resulta que hasta nos quieren despojar de nuestras tierras en el nombre de Wirubi, su deidad, cuando nunca se han preocupado por preservar el sitio, mucho menos el altar sagrado del Cerro del Quemado que hasta graffiteado está».

Desde hace 200 años los ejidatarios, wixáricas y mineros han convivido en el semidesierto potosino, «es una vil mentira que los nuevos proyectos mineros pretendan dañar el sitio sagrado, eso lo dice gente ajena, extranjeros que estamos dispuestos a repeler si pretenden regresar, porque sólo nos han dejado pobreza y millares de bachichas de mariguana en nuestra tierra, especialmente en los sitios sagrados».

El movimiento wixárica ya dejó heridos. Son 180 familias que se quedaron sin sustento porque la empresa United States Antimony Corporation cerró sus actividades por la incertidumbre y los visos de violencia.

«En su momento nosotros admirábamos a los defensores de la cultura huichol, pero al paso del tiempo se han hecho nuestros enemigos porque no sólo nos han despojado de nuestros deseos de salir adelante, sino que nos quieren confinar a vivir en pobreza y a quitarnos nuestras tierras», confiesa Ramiro Moreno, quien expresa que los habitantes del Altiplano ven a los supuestos ambientalistas como invasores.

Sin embargo la Guardia Leal de la Esencia Catorceña sigue dispuesta al diálogo «o nos veremos obligados a cerrar el paso, desde hace dos años hemos querido dialogar, pero nada, estamos desesperados».

Los seguidores de la cosmovisión wixárica organizan fiestas y conciertos dizque para proteger el sitio, «pero lo hacen para consumir peyote, se drogan y hasta personal de Derecho Humanos los cuida para que no les pase nada».

¿Y a nosotros quién nos defiende?

Es la pregunta que lanzan los habitantes del Altiplano potosino, desesperados porque les niegan el derecho a sobrevivir.

 

http://www.oem.com.mx/elsoldesanluis/notas/n3038683.htm