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PRONUNCIAMIENTO DEL PUEBLO DE JUANACATLÁN CONTRA LA TERMOELÉCTRICA Y EL GASODUCTO

A las generaciones pasadas, a las presentes y a las futuras

Al río y al bosque

A la presidenta municipal Adriana Cortés

A todo el Ayuntamiento de Juanacatlán

A las empresas Fisterra y Fermaca

Hace 109 años los pueblos de México levantaban su corazón y su conciencia para luchar por la tierra. El día 20 de noviembre es un día simbólico para nuestro país. En este día se conmemora la culminación de un proceso violento que padecieron nuestros abuelos para soltar las cadenas de los caciques, de los gobiernos tiranos y de las empresas extranjeras para defender la tierra, el agua, la milpa, las costumbres y la libertad. A veces nos parece que esos días quedaron atrás, donde los gobiernos decidían todo lo que determina nuestras condiciones de vida, en que los extranjeros venían a saquear nuestra riqueza natural y a destruir nuestras comunidades imponiendo un modo de vida ajeno a nuestras culturas.

¿De verdad eso quedó en el pasado? El gobierno federal ha dictado una política energética que obedece los designios de Estados Unidos para producir energía que no necesitamos a través de empresas con capitales suizos, franceses, españoles y estadounidenses. Vienen a traer proyectos energéticos de alto riesgo y con elevados costos ambientales y sociales porque en sus países de origen están siendo desmontados. No hay independencia, no hay soberanía, no hay autonomía. Seguimos bajo el yugo de los caciquez locales y de los poderes trasnacionales pero hoy decimos ¡NO MÁS!

Nuestros pueblos salen el día de hoy valientemente a defender ya no solo la tierra, sino también el agua, el aire y la libertad para vivir como queramos no como otros nos quieren imponer. Salimos a defender la memoria de todos los seres amados que la industrialización nos arrancó. A defender la vida del bosque, del valle, de la barranca, del río. Luchamos cobijados en la historia de un pueblo de raíz indígena y rebelde que se resistió a la conquista, que lucho por sus tierras en contra de los hacendados, y que cotidianamente y en silencio sigue resistiendo al sembrar la milpa, al conservar nuestra economía local, al celebrar nuestras fiestas, al vernos y reconocernos.

Hoy marchamos para defender la vida, contra un proyecto de muerte que busca industrializar Juanacatlán con la instalación del gasoducto de la empresa nacional Fermaca y de la termoeléctrica de la empresa española Fisterra. Luchamos como niños y niñas porque es nuestro futuro lo que está en riesgo. Luchamos para defender el agua que beberemos y el aire que respiraremos el día de mañana. Porque tenemos derecho a decidir y ser escuchados. Luchamos como jóvenes porque nacimos en un ambiente normalizado de enfermedad y muerte. Porque no podemos mirar a otro lado mientras nuestras amigas y amigos mueren por enfermedades incosteables o incurables. Porque es nuestra responsabilidad cuidar del territorio, recuperar lo que nos arrebataron y entregarlo sano a quienes vienen detrás.

Luchamos como adultos mayores que vimos con nuestros propios ojos la magnificencia del río Lerma Santiago, que nos bañamos en sus aguas y que comimos de sus peces, que vimos como en película muda el arrebato de nuestro río sin poder gritar, sin poder hacer nada cegados con las promesas del progreso, con los salarios de la fábrica y que hoy nos damos cuenta que nunca estuvieron cerca de compensar la pérdida. Hoy somos la primera generación que entierra a sus hijos y no queremos que los hijos que nos quedan entierren a nuestros nietos.

Luchamos como campesinos ejidatarios, herederos de la tierra que nuestros abuelos consiguieron derramando la sangre. Porque nosotros hemos padecido del envenenamiento de nuestro río por las fábricas, lo que no nos permite producir alimentos sanos para nuestra comunidad, para nuestro país, que nos envenena y que no dejan otra opción que envenenarnos aún más con químicos para hacer productiva una tierra dañada.

Hoy exigimos a las autoridades que se comprometan a:

1. No otorgar la licencia de construcción y el cambio de uso de suelo para la termoeléctrica, ni ahora, ni nunca.

2. Cancelar la licencia de construcción del gasoducto y fincar responsabilidades y consecuencias a quienes la otorgaron, así como llevar el proceso legal para defender el interés del pueblo.

3. Generar un diálogo abierto y respetuoso con todos los sectores habitantes de Juanacatlán para tomar las riendas de nuestro municipio con autodeterminación.

4.- Garantizar la preservación del territorio a través de un ordenamiento territorial y una planeación urbana verdaderamente participativa, con una licitación transparente, involucrando a especialistas y, principalmente, a la población.

A las empresas de Fisterra y FERMACA, les decimos: esta es nuestra tierra, esta es nuestra agua, este es nuestro aire y esta es nuestra vida. ¡VAYANSE, NO LOS QUEREMOS AQUÍ, NO NOS HACEN FALTA SUS SUELDOS DE MISERIA, NI SU LIMOSNA, NI SUS PROMESAS HUECAS!

Estas son nuestras exigencias como pueblo. Asumimos la responsabilidad de luchar porque sean escuchadas y cumplidas. Estamos dispuestos a lograr que con esta lucha devolvamos un poco de lo mucho que el río nos dio y que el bosque y la tierra nos siguen regalando.

Atentamente

Juanacatlán, Jalisco a 20 de noviembre de 2019

¡NO A LA TERMOELÉCTRICA!

¡NO AL GASODUCTO!

¡TIERRA, AGUA Y AIRE LIMPIO PARA NUESTROS PUEBLOS!

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