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A 10 AÑOS DEL ASESINATO Y SIEMBRA DE BETY CARIÑO Y JYRI JAAKKOLA

Febrero de 2020

A las hijas e hijos, madres, padres, hermanas y compañeros de nuestras luchadoras y luchadores sembrados,

A los compañeros y compañeras que luchan por la justicia y la memoria,

A las comunidades mixtecas, triquis y de otros pueblos indígenas que luchan por una vida digna,

A las y los que siembran sueños y hacen comunidad en los espacios de aprendizaje y de salud, en las cárceles, en las montañas y en las playas, en los barrios y en las esquinas, del campo y la ciudad,

A las mujeres que abrazan a otras mujeres para hacerse más fuertes y libres,

A las niñas y niños que aprenden desde el corazón,

Hermanas y hermanos,

El 27 de Abril de 2020 se cumplirán 10 años del asesinato y de la siembra de nuestros queridos hermanos Bety Cariño Trujillo y Jyri Antero Jaakkola. 10 años desde ese 27 de Abril de 2010 en donde el conflicto en San Juan Copala en la región triqui alcanzó uno de sus puntos más álgidos de violencia y muerte. 10 años desde que los paramilitares de la UBISORT y MULT, bajo la orientación y la protección del gobierno de Ulises Ruiz Ortiz, atacaron la caravana humanitaria que se dirigía a romper el cerco que mantenía una población bajo asedio por alzar la voz. 10 años desde que decenas de personas pusieron el cuerpo y la solidaridad en una segunda caravana humanitaria, ahí donde ni las fuerzas del Estado querían entrar. 10 años desde que el pueblo triqui en lucha por su autonomía en San Juan Copala, fueron forzados a abandonar sus tierras y a seguir su lucha desde el desplazamiento forzado. 10 años desde que sembramos a Bety en su Chila de las Flores, y cuidamos su memoria con cariño, como compañera, hermana y mujer luchadora mixteca.

¿Qué ha pasado en estos 10 años? ¿Qué ha pasado en nuestras vidas, en nuestras familias, en nuestras organizaciones, en nuestras comunidades y en nuestro país?

Todo México se ha transformado en un cementerio. Hechos violentos que antes nos movilizaban a solidarizarnos con otros, ahora habían llegado a nuestro patio y ya no nos daba la vida para solidarizarse con todos. La violencia invadió todos los rincones, el miedo a cuál iba a ser el siguiente golpe y qué tan cercano iba a golpear se fue esparciendo, las cruces y las familias desmembradas se multiplicaron, mientras unos cuantos han estado haciendo sus negocios el medio de una guerra decidida desde arriba, sobre nuestros territorios y nuestros cuerpos.

En el medio de esto, de diferentes maneras, seguimos resistiendo, seguimos en los esfuerzos organizativos propios, en el cuidado mutuo, en el aprendizaje para hacer comunidad y defender nuestros espacios de vida y recuperar lo que es nuestro. Las voces de las madres empezaron a levantarse en la búsqueda de sus hijos e hijas, las voces de todo el país adolorido empezaron a gritar “¿dónde están? ¡Fue el Estado!” Las manos de las comunidades en defensa de la tierra y el territorio han seguido trabajando para que la tierra no se venda.

Frente a esta resistencia, en estos últimos 10 años, después de Bety y Jyri, nos han seguido arrancando a nuestras mejores hermanas y luchadores. A muchos hijos del pueblo que han puesto su corazón y su cuerpo diariamente a servicio de la dignidad colectiva. Nos han arrancado a Marisela Escobedo en Ciudad Juárez, a Bernardo Vásquez en San José del Progreso, a nuestros compañeros de Ayotzinapa, a Berta Cáceres en Honduras, a Antonio Vivar en Tlapa, a Sergio Rivera Hernández, Nahua, opositor al proyecto hidroeléctrico Coyolapa-Aztlán en la Sierra Negra de Puebla, a Don Trino y muchos más en Ostula, a Nadia Vera y Rubén Espinosa de Veracruz, a nuestros hermanos de Nochixtlán, a Lupe Campanur en Cherán, Samir Flores en Amilcingo. Sólo para mencionar a algunos, y a muchos muchos más que llevamos en nuestros corazones. También fueron silenciando decenas y decenas de voces de periodistas que decían la verdad sobre lo que estaba pasando, como Javier Valdéz. Y miles de mujeres cuyos cuerpos y vidas se han tratado como desechables, en los rincones más olvidados del país y en los menos olvidados, como a Lesvy Osorio.

Hoy no hay ninguna cuarta transformación en esto. Los poderes mafiosos locales a servicio del capital siguen operando impunemente eliminando a todo lo que les estorbe, no importa si son nuestros seres queridos o nuestros compañeros de lucha, sembrando terror para que los que estamos alrededor de los asesinados políticos nos rompamos por dentro, nos invada el miedo, las culpas y la enfermedad. En lo que va del gobierno de AMLO, hemos tenido que ir a los funerales de nuestro compañero Samir Flores en Amilcingo, de los compañeros del CIPOG-EZ en Guerrero, de los compañeros de CODEDI en la Sierra Sur de Oaxaca, de Sinar Corzo en Chiapas, y ahora, en los últimos días del Tío Bad en el Sur de Veracruz. Sabemos que hay más. Más compañeros y compañeras que como ellos, por estar en procesos organizativos en defensa de la vida, perdieron la propia. Todo esto sin que exista el más mínimo esfuerzo por siquiera reducir la impunidad.

Estamos hartas. Estamos llenas de rabia. Estamos llenos de dolor. Nuestras vidas están profundamente marcadas por estas pérdidas que han truncado familias, procesos colectivos y relaciones de amistad. Pero también estamos llenas de recuerdos, llenos de aprendizajes, nos encontramos en el dolor y nos amamos más y nos damos más fuerza porque como nos enseñó Bety: “les queremos decir que eso nos pone más fuertes, nos da más ánimo, porque en la medida de que ellos apuestan por la muerte, nosotros seguimos apostando por la vida”. Hacemos justicia desde abajo, retomando los caminos y los sueños en común con nuestros compañeros y compañeras. Nos abrazamos, sanamos y aprendemos que la vida no termina, se transforma y vuelve a nacer. Y así las luchas.

Es por esto que en estos diez años hemos ido construyendo el Homenaje a Bety Cariño como un espacio de memoria, de rito, de abrazo colectivo, sanación y justicia. Esto nos ha servido para seguir caminando, para no estar rotos por dentro, para darnos la mano y levantarnos, para seguir denunciando, y para que nuestros sueños no se apaguen. Pensamos que estos espacios son fundamentales para seguir luchando. Cada 27 de Abril nos hemos juntado en Chila de las Flores compañeros y familiares de Bety y de otros compañeros asesinados o desaparecidos.

Este año 2020 se cumplen 10 años. Sabemos que los agravios vienen de mucho más atrás, pero también sabemos que desde el 2010 se ha marcado el inicio de un ciclo muy violento en México, que no nos ha dejado descansar de la muerte en México. Hoy en toda Nuestra América estamos también en medio de insurrecciones y actos represivos muy graves que desde nuestra experiencia nos hacen tender la mano a todos los pueblos que luchan en el continente.

Es por esto que desde el comité del homenaje a Bety Cariño, convocamos al Encuentro “Árbol de la Vida y de la Resistencia”, que se realizará desde el 25 al 26 de Abril de 2020, en Chila de las Flores (Mixteca, Pue.), como un espacio para la memoria y la justicia desde abajo.

Convocamos a todas las familias, comunidades, procesos organizativos que luchan por la justicia y la memoria de compañeros/compañeras asesinados o desaparecidos, a que nos acompañen y compartan sus historia, sus nombres, sus luchas, sus denuncias.

Llamamos a este espacio para compartir cómo hemos procesado estas pérdidas, cómo hemos seguido caminando, como los hemos seguido haciendo vivos y vivas.

Llamamos a compartir cualquier tipo de expresión artística y cultural para hacer viva su memoria.

Llamamos a medios libres y comunitarios a que puedan acompañarnos para documentar estos testimonios.

Les invitamos a que invoquemos juntos y juntas a todos nuestros compañeros y compañeras que ya no están físicamente con nosotros para que nos sigan acompañando y dando fuerzas y esperanzas en el camino de la defensa de la vida.

Les esperamos en Chila de las Flores del 25 al 26 de Abril. Pueden confirmar su asistencia y mandar sus propuestas al correo: homenajeabetycarino@gmail.com.

Facebook: Homenaje A Bety Cariño

atentamente:

FAMILIA CARIÑO TRUJILLO
MOVIMIENTO AGRARIO INDÍGENA ZAPATISTA (MAÍZ)
COMITÉ HOMENAJE JUSTICIA Y MEMORIA BETY CARIÑO

Colaboración Gráfica: Bety Cariño – La que siembra Sueños. El Rebozo/ Otro Festival (Arte-Memoría y Diálogo)/ 0stile Sergrafia Ribelle – Hecho en Monterrey N.L. 2020

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