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Territorios y violencias contra las mujeres

17/12/2020

Opinión

El 25 de noviembre en Venezuela, día internacional contra la violencia de género, hubo movilizaciones para protestar contra todas las formas de violencia contra las mujeres en Venezuela (feminicida, sexual, económica, laboral, obstétrica, del Estado…) La articulación de mujeres contra las violencias, que reunió a más de 20 organizaciones, incluyó entre sus demandas el cese a las violencias ambientales y territoriales por el avance del extractivismo que afectan principalmente a las mujeres y niñas.

Esta perspectiva ecoterritorial de la lucha implica abrir una discusión muy importante para Venezuela en un momento de asedio a las mujeres[1], y en un país donde la expansión de las fronteras extractivistas avanza llevándose por delante vidas e incrementando las violencias a las comunidades. Un ejemplo claro y lamentable es el avance y reivindicación desde el gobierno de la minería de oro como actividad productiva y falsa solución a la profunda crisis que atravesamos en Venezuela.

De esta manera hay una afectación grave a los procesos de territorialización y de reproducción de las vidas cuya comprensión puede, desde una perspectiva ecofeminista, ampliar la mirada sobre las violencias de género en Venezuela. Esta es una tarea de interseccionalidad de luchas que nos debemos en un momento donde los vínculos comunitarios se ven precarizados antes la convergencia de crisis (patriarcal, energética, sanitaria, económica, de cuidados, ambiental…) que en Venezuela se preconformaban a la pandemia pero se encuentran intensifican con su acontecimiento.

La territorialización comprende un entramado de procesos relacionales fundamentales para la vida. Carlos Walter Porto Goncalvez a lo largo de sus trabajos nos cuenta como campesinos bolivianos y seringueiros del Brasil le comentaban de forma insistente “nosotros no queremos tierra nosotros queremos territorio”. De esta manera hay en este visón del vivir y la lucha un componente esencial que plantea una ruptura con la división hombre (no mujeres) / naturaleza y expresa un “estar” con la tierra.

Moira Millan, defensora mapuche del movimiento indígena de mujeres por el buen vivir, contaba que en un viaje a España en su lucha como pueblo contra la instalación de la represa en la comunidad Pillán Mahuiza, de Chubut (Puelmapu), le solicitaron hacer un ritual de sanación del rio Ebro. Señalaba que ella siempre ha tenido la fortuna de vivir con ríos vivos a su alrededor en su territorio, y que no salía de su asombro e impacto cuando llego al lugar y se dio cuenta que el río Ebro estaba muerto y que quienes vivan allí no se habían percatado de su muerte. Se preguntaba cómo es posible que conviviesen con un cadáver putrefacto.

Sonia Guajajara, coordinadora de Articulación de los Pueblos Indígenas de Brasil y luchadora por lxs defensorxs de la vida en sus territorios, explicaba en una intervención entre mujeres, realizada durante los encuentros que en pandemia realizamos por la Amazonía y la vida, cómo cuando queman la selva queman el cuerpo de todxs. Esta idea de que cuando arde la Amazonía arden los cuerpos de quienes la cuidan y reproducen es triste y poderosa en el sentido de explicar esta profunda conexión entre la tierra y el cuerpo.

La conexión con la tierra está allí expresada en las voces de quienes la defienden.

Sin embargo, quienes convivimos con los cadáveres del capitalismo y la colonialidad podemos apenas percatarnos de estos vínculos entre los seres vivos. No obstante, no podemos en un acto de soberbia colonial negarlos por no comprenderlos. La violencia epistémica a la base de la valoración sobre las ecosofías y cosmovisiones plurales del mundo donde las conexiones con la naturaleza son fértiles opera como violencia fundamental que nos dice quienes viven o mueren hoy por hoy. Por ello la atención a los pueblos indígenas en países como Venezuela o Brasil, en pandemia, han quedado en un segundo plano.

Las mujeres con sus comunidades son quienes se han colocado al frente de la lucha por los territorios-cuerpos como lo hace visible y elabora Lorena Cabnal, integrante de Tzk’at, Red de Sanadoras Ancestrales del Feminismo Comunitario, desde Iximulew Guatemala. De esta manera las mujeres son criminalizadas y judicializadas, sufren persecución política, estigmatización, amenazas de muerte, desplazamientos, secuestros y hasta feminicidios (algunos autores los denominan ecofeminicidios). Son múltiples las violencias que padecen los cuerpos feminizados.

La naturaleza es un acto de reproducción de la vida en redes y entramados en donde las mujeres en comunidades hacen parte. Una visión de la naturaleza de esta forma plantea que los bienes comunes no se nos dan, los reproducimos en la medida que hay una integración a sus ciclos.

El acceso a los comunes diversos, como por ejemplo al agua, se ha visto seriamente comprometido por el avance del extractivismo en la región. Estudios señalan que en especial las violencias de género se incrementan en territorios afectados por las actividades extractivas diversas.  Tener que alejarse de la comunidad en búsqueda de agua expone a niñas y mujeres a violaciones y femicidios. En territorios mineros igualmente el trabajo forzado sexual y el secuestro son parte de las realidades que viven mujeres y niñas.

De esta manera, cuando pensamos las violencias contra las mujeres hagamos también el ejercicio de visibilizar que, más allá de los espacios privados urbanos, hay una cantidad de violencias gestadas por la vulneración de los territorios ante el avance del extractivismo. Las violencias ecoterritoriales son violencias patriarcales.

Los vínculos con la naturaleza y las redes de vida que tejen son parte del derecho a la vida, a vidas vivibles. Urge volver a restaurar el Pacto con la naturaleza, como señala Vandana Shiva [2] .

Notas

[1] Para noviembre de 2020, el monitor de femicidios de Utopix mapea 237 casos en lo que va de año, lo cual representa un incremento del 69% en relación a 2019 para la fecha  https://utopix.cc/pix/noviembre-del-2020-238-femicidios-62-mas-que-en-el-ano-2019/

[2] A propósito del lanzamiento del Pacto Ecosocial del Sur para CLACSO, en junio 2020 https://www.clacso.org/pacto-ecosocial-del-sur/

Liliana Buitrago

Observatorio de Ecología Política de Venezuela

https://www.alainet.org/es/articulo/210238

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