Observatorio de conflictos mineros de Zacatecas

Queremos hacerle llegar nuestro posicionamiento respecto a la búsqueda por reactivar el proyecto de la Presa Milpillas. Somos los Comisariados Ejidales de los cuatro ejidos involucrados en la toma de decisión: El Potrero (Embalse), Atotonilco (Cortina), Estancia de Guadalupe (caminos y campamentos) y Corrales (segunda planta de rebombeo), en esta ocasión, estamos representando los intereses de la organización regional: Movimiento en Defensa del Territorio y del Río AtencoGobierno de MéxicoGobierno de Zacatecas

Texto de la carta:

LA PRESA MILPILLAS NO ES LA OPCIÓN

Hace cuatro años, los ejidos y comunidades que habitamos en el municipio de Jiménez de Teul e integrados al Movimiento en Defensa del Territorio y del Río Atenco, nos sacudimos por la imposición del proyecto denominado Presa Milpillas. Fue una lucha por la defensa de nuestro territorio y de nuestros derechos, lograda a partir de informarnos, organizarnos e incluso revirtiendo la división comunitaria provocada por el gobierno corrupto priista encabezado por el exgobernador Alejandro Tello Cristerna. Durante la lucha enfrentamos toda la fuerza del aparato estatal, y reconocemos que Usted, entonces candidato a la República Mexicana y posteriormente como presidente en funciones, significó por primera vez, saber que había posibilidades reales de tener un gobierno social y justo que respetara nuestros derechos, lo cual significó saber que nuestro esfuerzo acabó por derribar ese proyecto.

Sin embargo, en la visita que usted realizó a Zacatecas el 24 de noviembre del 2021, nos llegó hondo su intervención sobre el proyecto de la Presa Milpillas cuando mencionó: “a lo mejor podemos convencer y persuadir a los campesinos que se oponen porque piensan que se van a quedar sin agua. Yo estoy seguro que alcanzaría, para que ellos sigan teniendo agua y al mismo tiempo se pueda traer agua a Zacatecas y a otros municipios”. De manera respetuosa le decimos: no nos venga a convencer, ni tampoco realice acciones para persuadirnos en aceptar ese proyecto. Ya hemos decidido y queremos que nuestro rio siga libre y Jiménez del Teul vivo y no queremos el saqueo neoliberal al cual lo quieren someter.

Aprovechamos para decirle que nuestra decisión la hemos tomado analizando mucha información y posturas sociales en cada comunidad, de tal manera que no somos ingenuos cuando se nos quiere hacer saber que pensamos “nos vamos a quedar sin agua”. Basta decirle que el Estudio de Factibilidad que fue elaborado por el Gobierno de Zacatecas y la Conagua en 2015, durante el sexenio de Enrique Peña Nieto y cuando Miguel Alonso Reyes era el gobernador de Zacatecas, dice de forma explícita que aguas abajo de la cortina habrá “menor disponibilidad de agua, destinada para el consumo humano y para el riego de terrazas fluviales a lo largo del cauce del río” (p. 237) y advierte que esta situación “puede producir molestias e inconformidades sociales de las poblaciones humanas de localidades ubicadas aguas abajo del embalse” (p. 284).

Además, en la página 28 del Resolutivo de la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) que fue aprobada por SEMARNAT en 2015, se presenta un cálculo del escurrimiento medio mensual del río Milpillas, conocido por nosotras y nosotros como el río Atenco. Sumando los cálculos mensuales, vemos que el río tiene un caudal anual de 44.7 millones de metros cúbicos (Mm3/año). El proyecto Milpillas pretende desviar 41 Mm3/año del agua, lo que representa el 92% del total, sin tomar en cuenta el probable aumento en la frecuencia y severidad de las sequías conforme avanza el cambio climático. Con la información oficial disponible la conclusión es contundente, no hay suficiente agua para que, nosotras/os, campesinas y campesinos de Jiménez del Teul y Sombrerete, conservemos nuestra forma de vida porque el 8% del agua que estaría disponible, está sumamente lejos de ser suficiente para abastecernos localmente.

En ese mismo contexto, otro problema que conocemos gracias a investigadores/as de la Unidad Académica de Estudios del Desarrollo de la Universidad Autónoma de Zacatecas y del Posgrado en Desarrollo Rural de la Universidad Autónoma Metropolitana- Xochimilco (https://estudiosdeldesarrollo.mx/observatoriod…/numero-21/), resulta que la principal justificación para hacer la presa es una suposición falsa, ya que en la MIA, se repite múltiples veces que el proyecto Milpillas permitirá poner fin a la sobreexplotación de los acuíferos en la región centro de Zacatecas. En la página 29, dice que la presa tendrá una vida útil de 50 años y que para entonces “se espera que los acuíferos que dotan de agua a esta población [el corredor Fresnillo-Zacatecas], ya hayan recuperado sus niveles freáticos”. Pero en ningún lugar se presentan los datos y cálculos correspondientes para respaldar esta afirmación. Según los datos de Conagua, los cinco acuíferos en la región centro de Zacatecas – Aguanaval, Benito Juárez, Calera, Chupaderos y Guadalupe-Bañuelos – tienen un déficit total de 261.3 Mm3/año; la presa Milpillas pretende traer 41 Mm3/anuales; por lo tanto, se requiere de siete presas del tamaño de Milpillas para superar el déficit existente.

Queremos manifestarle que nos oponemos rotundamente a ser el grupo social sacrificado en aras del desarrollo, equivocado y apático que los diferentes gobiernos han establecido de forma arbitraria y desordenada en las ciudades en donde la dotación de servicios literalmente se devora los bienes naturales de las comunidades que tenemos otra forma de mirar la vida, el desarrollo y el bienestar. Para nosotros La presa Milpillas es un proyecto que desaparecerá lo que somos en su contexto integral, por lo tanto, su imposición refrenda el neoliberalismo porque nuevamente se impulsa la continuidad de las empresas voraces, como mineras y cerveceras, que han estado imponiéndose en el estado de Zacatecas, al ser gobernado por gobiernos que han traicionado a al pueblo.

Sr. presidente López Obrador, usted ha planteado un proyecto transformador y diferente en donde los pueblos serán respetados en sus diversas formas de vida tal como nosotros lo hemos señalado durante toda esta lucha que hemos encabezado. De manera respetuosa le pedimos a usted y al gobernador David Monreal, que acepten las decisiones que hemos tomado desde hace años con relación al proyecto de la presa Milpillas, como también a otro tipo de proyectos extractivistas que amenazan nuestro territorio. Los habitantes que integramos los ejidos y comunidades que conformamos el Movimiento en Defensa del Territorio y del Río Atenco – El Potrero, Atotonilco, Estancia de Guadalupe, Corrales, cabecera municipal Jiménez del Teul, Las Bocas, Mezquite Blanco y Carretas –, les manifestamos que no queremos que se construya la Presa Milpillas y en consecuencia no queremos tener nuevamente que reactivar nuestra resistencia teniendo un gobierno que desde la campaña presidencial y la más reciente de gobernador prometieron respetarnos. Para un verdadero proyecto político transformador relacionado con el agua, es indispensable que sea mirada desde su integralidad total. Por lo tanto, de nada sirve continuar con la absurda política de aumentar la oferta de agua con grandes obras hidráulicas, sin que se hayan resuelto de fondo los problemas que actualmente se enfrentan de desperdicio, ineficiencia y mala distribución.

Gracias a las y los investigadores que nos acompañan, sabemos que en la región centro de Zacatecas el agua subterránea de mejor calidad en su gran mayoría se entrega al sector privado, a grandes agricultores y compañías transnacionales. Así, las alternativas tienen que priorizar el agua subterránea de mejor calidad para el uso doméstico y público urbano; reducir y controlar la demanda, con un mayor uso de medidores y tecnologías ahorradoras, tanto en el campo como en la ciudad; así como impulsar el tratamiento y reúso de las aguas residuales. Argumentamos que la mejor estrategia para garantizar el abastecimiento de agua, no únicamente en el uso doméstico para las zonas urbanas y rurales, sino en todos los usos, será la tecnificación del campo y la adopción y práctica de la agricultura ecológica, tomando en cuenta que en la actualidad el sector agrícola consume aproximadamente 90 por ciento del agua subterránea en la región centro del estado.

Desde los gobiernos anteriores el proyecto de la presa Milpillas ha estado marcado por el neoliberalismo y, como tal, ha estado envuelto en corrupción a tal grado que no se ha escatimado en violaciones a nuestros derechos humanos. Tal como lo prometió en su campaña y lo menciona frecuentemente ahora como presidente: primero los pueblos, por lo tanto, le pedimos estar del lado de nuestros pueblos para que nos ayude a evitar de nuevo esta imposición neoliberal.