Jueves, 17 de noviembre del 2011


Por: Sergio Tapia Tapia

No sólo es contra las explotaciones mineras en Cajamarca. No es sólo contra la minería peruana. Los conflictos se alientan, promueven y financian en todos los países de América Latina. Y, no sólo contra la minería, también contra todas las industrias extractivas, es decir, el petróleo y el gas. Pero, siempre y cuando sean actividades de inversión privada. No hay protestas contra las explotaciones estatales.

Es que la enemistad hacia la minería se alimenta desde un gran centro del poder: el comunismo.

EL COMUNISMO Ó LA GUERRA CONTRA LA MINERÍA.

La indisposición de los comunistas contra la minería privada, surge de la teoría de la dependencia, tal y como fue elaborada por Marx y sus corifeos.

Los marxistas conceptúan que hay alienación en la economía debido a la existencia de la propiedad  privada de los medios de producción. Razón por la que, para evitar la enajenación que esto produce, tratan permanente y sistemáticamente de impedir la instalación y el desarrollo de la minería privada.

Los marxistas adoptan diversas formas de lucha para impedir el desarrollo de la minería de propiedad privada.

Realizan campañas de desprestigio contra toda actividad minera privada, sin distinguir aquellas que cuidan las buenas prácticas empresariales de las que no. Así: Se acusa a toda la actividad minera, formal y privada, de causar alteraciones al medio ambiente, magnificándolas hasta el paroxismo, para soliviantar a las poblaciones, mediante eficaces campañas de operaciones sicológicas y movilización de masas; se censura la minería calificándola de actividad incompatible con el desarrollo sostenible; se niega que la minería privada tenga las cualidades que tradicionalmente le han sido reconocidas: Importantes aportes a los ingresos del Estado, beneficios a las comunidades vecinas a los centros mineros, generación de puestos de trabajo.

Se deforma la imagen del empresariado minero, presentándolo como un grupo desalmado, contrario a la vida, a la salud y al bienestar de las poblaciones, y hasta de sus propios trabajadores.

Se desprestigia a los responsables de la minería, sindicándolos como un poder económico corruptor, que doblega a los políticos, a las autoridades, a los magistrados y hasta a la prensa.

Estamos ante la presencia de un trabajo político-ideológico, profesionalmente ejercido por expertos en manipulación psicológica colectiva y en manipulación de masas. La minería es víctima de eficaces técnicas de propaganda política revolucionaria. Con el resultado de instalar la “guerra contra la minería”.

Las campañas son de dimensión internacional, para lo cual cuentan con una agencia de prensa “Adital – Agencia de Información Fray Tito para América Latina”, que actúa desde Fortaleza, en Brasil, que está sostenida por la red de sacerdotes y religiosos(as) de la Teología de la Liberación, y que guarda estrechos vínculos con el Foro de Sao Paulo, que es la nueva red internacional del comunismo en América Latina

Los esfuerzos que se han desarrollado empresarialmente como responsabilidad social de la empresa, resultan ineficaces frente a la agresión organizada con las que se les confronta.

Publicado en el diario “La Razón”

http://www.generaccion.com/noticia/130104/demolicion-mineria