María Alejandra Ceballo

Foto: María Alejandra Ceballo

El Callao.- La protesta iniciada por los molineros y mineros del municipio El Callao en la carretera internacional Troncal 10 se prolongó por más tiempo del esperado, debido a que la solicitud de prórroga de 18 meses para que la nueva legislación minera entre en vigencia aún no fue aceptada por el presidente de la República, Hugo Chávez Frías.

El día de ayer, luego de haber transcurrido 24 horas y de haber pernoctado a la intemperie durante toda una noche, los mineros fueron explícitos cuando afirmaron que sin una respuesta positiva transmitida por televisión por el máximo mandatario nacional o, en su defecto, por el vicepresidente Elías Jaua o el ministro de Petróleo y Minería, Rafael Ramírez, no suspenderán la toma de la vía que colinda con la frontera con Brasil y que conecta a los municipios Roscio, El Callao, Sifontes y Gran Sabana.

Ese fue el mensaje que le hicieron llegar al Gobierno a través de la figura de Ángel Marcano –diputado de la Asamblea Nacional (AN)- quien compareció al punto de concentración para dar la cara en nombre del Parlamento y del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV); quien –además- no fue tomado muy en serio por los manifestantes, debido a que en su discurso confundió en reiteradas ocasiones la denominación del decreto, diciendo que se trataba del “8.543”, cuando en realidad, es el 8.413.

Eso provocó el que las personas ratificaran su argumento de que la Ley del Oro no fue concebida por personas conocedoras de las realidades de los pueblos del sur y no fue bien revisada por las dirigentes del PSUV que representan a la población ante la AN, pensamiento que le fue transmitido al delegado para que lo eleve ante las altas esferas de Gobierno.

A pesar de todo, Marcano se mostró paciente y educado, por lo que antes de retirarse de la ocupación emitió declaraciones a los diferentes medios de comunicación. “De manera responsable, expreso públicamente que la petición realizada por los compañeros mineros es justa, por lo que estoy convencido de que la prórroga será admitida por el Presidente, aunque tenemos que cumplir con algunos parámetros obligatorios para que pueda publicarse en Gaceta”.

Así mismo, confesó que no tiene potestad para garantizar que la respuesta del Ejecutivo llegará en lo inmediato, debido a que las agendas están muy ocupadas por la realización de la cumbre de la Celac. “Mientras tanto, el pueblo debe recordar que este Gobierno se caracteriza por corregir las fallas, por lo que nunca se tomará ninguna acción que agreda a los ciudadanos”.

Posterior a este diálogo, los ánimos de los presentes comenzaron a exacerbarse, por lo que la palabra “prórroga” fue sustituida por “nulidad”. En representación a la masa de mineros, David Penea dijo que la gente en verdad desea la eliminación del Decreto Ley, aunque hasta el momento estuvieron solicitando su postergación porque era una manera diplomática de lograr el entendimiento con el Ejecutivo.

Igualmente, agregó que en un inicio no se tenía contemplado el cierre de la carretera; pero, que fue inevitable controlar los ánimos de los mineros, por lo que no se tomó en cuenta que el Presidente estaría muy ocupado con los preparativos de la Celac. “Esto ocurrió porque se agotaron las conversaciones, ya que sacaron a José Khan, quien era el único que atendía el teléfono. Por lo tanto, la cumbre no tuvo nada que ver con esto y de igual forma esperáramos obtener un resultado a nuestro favor”.

Secuelas de la tranca

El día de ayer, antes de que se cumplieran las 48 horas de protesta, varios escenarios se suscitaron producto de la obstrucción del tránsito vehicular y del paro de comercios en El Callao. Por ejemplo, el tramo entre el “Mirador del Calipso” y el “Monumento a las Madamas” se convirtió en una especie de mini ciudad sin ley, donde todo aquel que pretendió atravesar a pie los cordones humanos falló en el intento. También destacó la presencia de 2 cisternas cargadas de combustible que se disponían a surtir las estaciones de servicio de Tumeremo y Gran Sabana, a cuyos cauchos le colocaron grandes piedras para evitar que sean movilizadas.

Sobre este punto, se supo que 5 gandolas más -contentivas de gasolina- arribaron a Guasipati y que 2 de ellas fueron vaciadas en la población; mientras que, las otras 3, tuvieron que regresarse. También se hizo del conocimiento público que ninguna surtidora de El Callao, Sifontes y Gran Sabana pudo atender a los usuarios, por lo que las consecuencias de la paralización comenzaron a sentirse hasta la línea divisoria con Brasil.

Algo parecido ocurre con los alimentos, ya que grandes cargamentos de azúcar (5.000 kilos) y otros rubros quedaron de este lado de la tranca.

Igualmente, gran cantidad de extranjeros vieron sus planes truncados. Algunos eran turistas que se disponían a pasear por la Gran Sabana y otros brasileros que viajaron a Venezuela por compromisos comerciales. Tal es el caso de Cristiano Duarte, quien conduce uno de los 5 camiones de carga que transportan cal agrícola hasta Boa Vista.

“En este cargamento hay mucho dinero invertido y queremos que se resuelva el problema, porque nuestro permiso de viaje se vence el día de hoy; además que el fin de semana no trabajan las aduanas. Esto es muy complicado, porque ahora debemos investigar cuál instancia nos sellará el documento, ya que de lo contrario nos pararán en todas las alcabalas y quién sabe qué pasará con la mercancía”.

Ausencia de autoridades

Jonathan Mora -residente en El Callao- reclamó que ningún alcalde bolivariano compareció en el lugar. “Al parecer, la decisión de cerrar esta vía surgió después de que se buscara apoyo en la alcaldesa Orlenia Scipio, ya que ella es de aquí y es su deber respaldar a los mineros. Sin embargo, como no hubo pronunciamiento de ningún tipo, los trabajadores auríferos se disgustaron y tomaron esta determinación. Lo mismo ocurre con los burgomaestres de Sifontes y Roscio, quienes deberían venir para defender a su gente”.

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