Sábado, 07 de Enero de 2012
María Ramírez Cabello
mramirez@correodelcaroni.com
Foto William Urdaneta
El Decreto 8.413 establece que las empresas auríferas privadas como Rusoro deben migrar a un esquema mixto con mayoría estatal
La llamada nacionalización del oro ha traído desasosiego a los trabajadores de las empresas mineras del sur del estado Bolívar. Tras la firma del Decreto 8.413 a través del cual el Estado se reserva la exploración y explotación aurífera, los problemas no han dejado de llover.
Dirigentes sindicales de las mineras mixtas Venrus y Rusoro Mining aseguran que las empresas están acéfalas, pues ni el socio privado ni el Estado han asumido las operaciones tras el proceso de nacionalización.
El déficit de insumos y la falta de flujo de caja restringen la operatividad de las industrias y alejan las posibilidades de pago de los beneficios laborales.
El secretario general del Sindicato Unión de Trabajadores Revolucionarios de la Industria del Oro, Diamante, Caolín, Cuarzo, Conexos y Similares (Sutriodics), Exaviel Alexander, manifestó que ninguna de las empresas auríferas tiene flujo de caja para pagar los beneficios a los trabajadores.
La inconsistencia que -asegura- tiene el Decreto 8.413 ha impedido a las empresas pactar la venta de oro con el Banco Central de Venezuela (BCV). “No estamos en contra de las medidas del Gobierno, pero deben permitir la participación de los trabajadores y el pueblo, esto es lo que está afectando al proceso revolucionario y puede afectar el destino de todo un pueblo”.
Alexander indicó que tras la conformación de las comisiones de negociación y comité operativo de transición, se constituyeron subcomisiones que hasta ahora no han entregado los resultados de su gestión.
Entretanto, destacó, la empresa está paralizada por falta de insumos desde hace un mes y la falta de unidades de transporte impide el traslado del personal a las áreas de trabajo. “Las empresas están en el suelo, no hay unidades de transporte y hay una merma de 20% de la mano de obra”.
Los trabajadores, explicó, han diseñado un plan de contingencia para mantener las operaciones en mínimo y evitar un colapso productivo mayor.
“Solicitamos al Gobierno Nacional que invierta para que vea que nosotros cumplimos. Si no asume de manera seria la inversión, sería el entierro de los pueblos del sur”.
Dos meses de cestaticket, caja de ahorro, juguetes, bonos de producción, plan vacacional, vacaciones y adelanto de prestaciones son algunas de las deudas con la masa laboral.
Inestabilidad laboral
La grave situación de las industrias pone en riesgo 7 mil puestos de trabajo directos. Douglas Robles, secretario general de la Unión de Trabajadores Mineros de Guayana (Untramigua) y supervisor de minas de Rusoro Mining, aseguró que esperan que el presidente de la República, Hugo Chávez, o el ministro de Petróleo y Minería, Rafael Ramírez, acudan a la zona sur de Bolívar para reunirse con los trabajadores y atender el problema de las industrias.
“De Piar a Gran Sabana estamos muy preocupados por la situación minera. Las comisiones de trabajo no han dado fruto alguno y por lo tanto han dejado al pueblo en zozobra”.
Rusoro Mining, indicó, carece de flujo de caja por la imposibilidad de vender oro al Banco Central de Venezuela desde la primera quincena de diciembre.
“Desde hoy (viernes) la empresa se queda sin insumos y no ha pagado las quincenas del 15 y 30 de diciembre. Las operaciones se paran por la falta de insumos como cianuro, cuerpos moledores, repuestos y explosivos”.
El Grupo Rusoro produjo 3.297 kilogramos de oro bruto en el 2010. En el primer semestre del 2011, registró una producción de 1.290,81 kilogramos del mineral, 39,1% de la cifra alcanzada en 2010.
De acuerdo con Robles, la producción no superó las 6 mil onzas por mes en el 2011. En años anteriores, llegaron a producir hasta 10 mil onzas por mes.



