19/02/12 – 00:00 Internacionales

La extracción de metales y minerales crece en América Latina de la misma manera que aumenta la oposición, pero analistas creen que la solución debe ser el equilibrio entre el desarrollo y el cuidado de los recursos, el agua sobre todo, para no desincentivar las inversiones y así evitar el impacto negativo de la explotación.
Las vitrinas de joyas de las famosas ciudades de Estados Unidos, Europa y Asia están más relucientes que nunca con el metal más preciado del mundo, el oro, pero detrás de ese brillo áureo hay conflictos en los países donde se extrae.
Por un lado están los defensores de la naturaleza y por otro las compañías operadoras y los gobiernos, quienes argumentan que la actividad minera genera empleo y desarrollo.
“Hay un incremento de conflictos mineros por el medioambiente, en número y en intensidad. Por el agua, por la extensión de las concesiones mineras, por la contaminación de los ríos, por el desplazamiento de las actividades y de la población”, sostiene el economista José de Echave, ex viceministro peruano de Medio Ambiente. “Pero son principalmente por el agua”, cita.
De México a la Patagonia, varios megaproyectos se ven frenados o hasta suspendidos por la férrea oposición de ciudadanos a sacrificar su entorno, a pesar de los estudios de impacto ambiental que presentan las empresas y los mensajes de progreso con inclusión social —creación de empleo— con que las autoridades justifican su aprobación.
En muchos casos, para extraer oro, plata, cobre, cinc o hierro, primero hay que cambiar pueblos enteros de lugar, talar bosques con fauna y flora endémicas o hasta secar lagunas y trasvasarlas.
Las organizaciones ambientalistas critican los millones de litros de agua que se necesitan para la mina, y el uso de cianuro —altamente contaminante—, como en el caso de las minas a cielo abierto, para separar el oro de la roca.
Un claro ejemplo es Panamá, donde el conflicto entre los indígenas Ngbe Buglé y el Gobierno, por hidroeléctricas y un yacimiento de cobre con 17 millones de toneladas, dejó dos muertos hace dos semanas.
Según Raisa Banfield, directora de la fundación Panamá Sostenible, el proyecto contempla “talar cinco mil hectáreas de bosque de la zona”.
“Habrá pérdida boscosa de biodiversidad y de hábitat para especies endémicas, y habrá contaminación del suelo, de las aguas subterráneas y de los ríos”, explica.
En el noreste de Perú, después de semanas de disturbios que llevaron al presidente Ollanta Humala a decretar estado de Emergencia, el proyecto Conga, de US$4 mil 800 millones, quedó suspendido, a la espera de que tres peritos extranjeros evalúen el estudio de impacto ambiental presentado por la compañía Yanacocha, que pretende secar cuatro lagunas para extraer oro.
“Queremos inversiones en agricultura, en foresta, en turismo, en ganadería, y no necesariamente en más actividades mineras”, dijo el exsacerdote Marco Arana, quien lidera las marchas en Perú.
En Argentina, unas 20 personas fueron detenidas el 8 de febrero recién pasado, durante el desalojo de manifestantes que bloqueaban una carretera para impedir que se siga explotando Bajo La Alumbrera, el mayor yacimiento de cobre y oro en el noroeste de ese país de la Patagonia.
En Argentina ya se había hecho emblemática la localidad de Famatina —mil 300 km al noroeste de Buenos Aires—, que en los últimos años logró suspender dos proyectos auríferos.
También han sido paralizados proyectos en países como Costa Rica y Colombia. Según datos del Observatorio de Conflictos Mineros en América Latina, hay más de 120 disputas en toda la región.
Grandes ganancias
“Es cierto que hay una nueva conciencia ambiental entre los pobladores, pero también la gente se está dando cuenta de las ganancias extranormales que deja la minería, y quiere que parte de ellas se queden en su región”, señala Juan Carlos Belausteguigoitia, economista ambiental líder del Banco Mundial para América Latina y el Caribe.
Según esa institución financiera internacional, el 30 por ciento de las inversiones en exploración de nuevos yacimientos está en América Latina, y en países como Chile, Perú o Colombia el sector minero puede alcanzar el 20 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).
La producción minera en Brasil alcanzó unos US$11 mil millones en el 2011, un 20 por ciento más que el año anterior, mientras que Ecuador prevé para 2012 un crecimiento del 5.35 por ciento del PIB, gracias a la explotación de oro y plata.
A pesar de las grandes oportunidades que ofrece, América Latina ya no es el “paraíso” desregulado para las compañías mineras. “Se está avanzando mucho en cuanto a normativa ambiental, aunque todavía queda mucho por hacer”, explica Belausteguigoitia.
“Ahora, cuanto más grandes sean las empresas más cuentas tienen que rendir y más probabilidades tienen de mejorar su desempeño ambiental”, agrega, sin olvidar que todavía existen vacíos legales en cuanto a prevención del impacto ambiental a largo plazo, tras el cierre de las minas en las comunidades.
La organización internacional Oxfam recomienda que las mineras deben operar solamente con el consentimiento de las poblaciones afectadas.
Agrega que las compañías deben revelar toda la información sobre impactos sociales y ambientales, potenciales y reales, de manera oportuna y con propiedad cultural. Deben facilitar el acceso a las comunidades a revisiones técnicas de esa información.
Estándares
Las inversiones occidentales en el sector minero peruano han ayudado a elevar los estándares laborales y ecológicos de sus competidores chinos, comparativamente más atrasados, según un estudio del Instituto Peterson de Economía Internacional, con sede en Washington.
Raúl Chacón Pagan, de la Red Uniendo Manos Perú, critica en un informe la debilidad institucional y la insuficiente capacidad fiscalizadora del Estado en el caso de las empresas mineras, aunque aclara que tampoco se trata de satanizar a la minería y pintarla como la causante de todos los males, pues eso también es perder la verdadera dimensión de la problemática y conlleva más a la confrontación.
El empleo de recursos naturales debe ser consensuado, concluye.
http://www.prensalibre.com/internacional/AUGE-MINERO_0_649135114.html