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En la ceremonia en Cerro del Quemado, ofrendas y oraciones.

Los indios huicholes creen que el sol nació en un lugar alto en la árida Sierra de Catorce, en el norte de México.
Para ellos, ese lugar -el Cerro del Quemado, o la Montaña Quemada- es el centro del universo, un lugar sagrado.

También es parte una concesión minera que el gobierno de México concedió a First Majestic Silver Corp. con sede en Canadá, y los huicholes están luchando para bloquear el proyecto.

Más de 600 huicholes ataviados con ropa de colores hecha con los patrones de punto de cruz y sombreros adornados con plumas y abalorios, realizaron el 6 de febrero una peregrinación al Cerro del Quemado para pedir a sus dioses que los guíen para frenar el proyecto de minería cuya inversión sería de 100 millones de dólares y se realizaría a partir de este año.

Hombres, mujeres y niños caminaron durante siete días a través de las escarpadas y secas montañas, llevando mantas, alimentos y agua; además pastorearon una vaca y un ternero que sacrificaron como ofrenda a sus dioses. Venían de los estados de Nayarit, Jalisco, Durango y Zacatecas a la reserva de Wirikuta.

La noche en que llegaron al Cerro del Quemado, en Catorce, celebraron una ceremonia en la cima.

Había pancartas en las que se leía: “Wirikuta no se vende; se ama y se defiende”.

La reserva forma parte de la Red Mundial de Sitios Naturales y Sagrados catalogados por la UNESCO. Los huicholes (etnia wixárika en lengua original) vienen a realizar sus ceremonias y “cazar” el peyote, que ellos llaman “el venado azul.”

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