Expertos tratan de convencer a la gente de que no habrá daños

Andrés Timoteo Morales

Corresponsal
Periódico La Jornada

Jueves 23 de febrero de 2012, p. 37
Alto Lucero, Ver., 22 febrero. En medio de gritos y protestas de lugareños y de integrantes de organizaciones ambientalistas que rechazan el comienzo de operaciones de la mina Caballo Blanco –se extraerá oro en los municipios de Actopan y Alto Lucero–, se efectuó el foro de consulta sobre el proyecto minero de las compañías Candymin SA y Minera Cardel SA, subsidiarias de la trasnacional canadiense Goldgroup Mining Inc.
El uso de cianuro que se hará es como vaciar el contenido de una botella de Coca Cola chiquita en un tanque Rotoplas, y luego se lo toman para ver si todavía sabe a cola, dijo Jesús Enrique Pablo, asesor ambiental de Goldgrup, quien fue callado con rechiflas de los presentes, que lo retaron a gritos: ¡a ver, tómense ustedes esa botellita de cianuro!
De igual magnitud fue el griterío desatado por los comentarios de Alejandra Viveros Rivera, hija de un ganadero de la zona, y quien retó a los opositores del proyecto minero a rechazar la inversión de la canadiense Goldgroup, pues los (inversionistas) mexicanos son peores.
Estos por lo menos nos toman en cuenta y nos prometen empleos, gracias a Dios que están aquí, ¿o a ustedes les gustaría que fueran empresarios mexicanos? Tuvo que guardar silencio ante la rechifla que se escuchó en el salón municipal de Alto Lucero, donde se efectuó el foro de consulta a convocatoria de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).
En su exposición de apertura, Rosalío Sánchez, gerente de operaciones de Minera Cardel, aseguró que el proyecto cumplió con los requisitos para la fase de exploración del yacimiento ubicado en los cerros La Paila y de La Cruz, localizados en ambos municipios, donde está por iniciarse la etapa de construcción de la planta y en 12 meses se comenzará con la fase de la extracción de oro. El área concesionada es de 334.56 hectáreas, 55 de las cuales serán para el tajo –perforación del cerro y suelo– y 85 se ocuparán para ubicar las lagunas de oxidación donde se separará el metal precioso de la roca, las cuales tendrán cubiertas de geomenbrana y piedra basáltica para evitar filtraciones al subsuelo.
En la voladura de la roca, expuso, se usarán sistemas electrónicos para que no se hagan simultáneamente, sino espaciadas y no más de una por día, con el fin de atenuar sus ondas vibratorias y decibelios. La vibración tampoco rebasará un grado en la escala de Richter y ni por la distancia ni por la intensidad se pone en riesgo la central nucleoeléctrica de Laguna Verde, que está construida para aguantar sismos hasta de 7 grados, señaló a su vez el consultor ambiental Jesús Enrique Pablo, quien agregó que por el uso de explosivos y de químicos, como el cianuro, en el peor de los escenarios, los efectos negativos se circunscribirían a las instalaciones de la empresa.
Añadió que la mina Caballo Blanco ocupará al año sólo un millón de metros cúbicos de agua de los 53 millones que tienen los mantos del subsuelo de la zona, y afectará únicamente a 0.4 por ciento del bosque bajo de la zona boscosa, lo que significa que de las 334 hectáreas concesionadas solo 67 tienen zonas de arbolado que será talado.
Lo anterior fue refutado por Elisa Pérez Barbosa, de Pronatura, quien advirtió el daño para las parvadas de aves migratorias –unos 4.5 millones de ejemplares–, que podrían envenenarse al tomar agua con cianuro de los pozos de lixiviación y desorientarse con las explosiones. En tanto, Bernardo Salas Mar, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), destacó que la legislación prohíbe cualquier actividad de alto riego en el perímetro de protección de Laguna Verde.
http://www.jornada.unam.mx/2012/02/23/estados/037n2est