Atril dominical: –Depredación y genocidio…

por | Jun 9, 2013 | 0 Comentarios

 
blog | | Por José Manuel Pérez Durán

En Morelos tenemos al menos 7 áreas protegidas que en conjunto suman una superficie de 98,695.3 hectáreas y comprenden, entonces, el 20 por ciento de la orografía de nuestra entidad, cuya extensión es de 496,000 hectáreas. Las  reservas naturales son: los parques naturales Ajusco Chichináutzin, El Tepozteco, El Texcal y Popocatépetl-Iztaccíhuatl; las lagunas de Zempoala y las áreas  protegidas de la Sierra de Montenegro y de la Sierra de Huautla.
Una reserva natural o reserva ecológica es un área protegida de importancia para  la vida silvestre, flora o fauna, o con rasgos geológicos de especial interés, que es resguardada por el hombre (se supone) con fines de preservación, estudio y educación en materia de la importancia para la calidad de vida del género humano. Veremos hasta qué punto se cumple lo anterior, porque en el papel todo se lee muy bonito, pero la realidad es muy distinta.
Las amenazas generales a estas áreas son el desarrollo urbano, invasiones y el tráfico no sólo de terrenos, también de tierra de monte y animales silvestres, tala  clandestina, sobreexplotación y contaminación de mantos freáticos. Más adelante  entraremos a los perjuicios específicos.
No sobra decir que si las “áreas naturales protegidas” están severamente dañadas, ¿qué pueden esperar las superficies no protegidas? Grandes y pequeñas zonas han llegado a un nivel de grave deterioro. Hasta hace unos años se podía nadar en sus ríos y apantles, y las familias, hacer días de campo sin toparse con basureros ni árboles talados. Aquellos sitios cercanos a nuestras  ciudades  donde antaño solíamos ir a acampar, de excursión o simplemente de  paseo, hoy están gangrenados de concreto, cercas, basureros de neumáticos,  envases y  toda clase de desperdicios.
Mucho se ha hecho en materia de políticas y desarrollo sustentable, pero resulta poco ante el avance de la degradación de los sistemas naturales que son esencia de nuestro entorno y de nosotros mismos, como morelenses y seres humanos. Encima, y pese a movilizaciones y acciones políticas,  continúa operando la minera “Esperanza Silver”, a 2 mil metros de la zona arqueológica  de Xochicalco. Otra amenaza se cierne: la semana antepasada se reveló que la Semarnat autorizó trabajos de exploración en los municipios de Ayala, Jantetelco y Jonacatepec, durante dos años, con miras a detectar –y en su caso extraer– plata, zinc y plomo. Al igual que “Esperanza…”, la minera “La Corazonada”, operada por la empresa canadiense Minaurum Gold, trabajará  con el sistema de tajo abierto y un gran consumo de agua, para lo cual, “la generosa” Semarnat le concedió la extracción de 80 mil litros de agua del pozo Tlayca. Además, hay otras 2 autorizaciones de exploración en 300 hectáreas a Minera Zalamera y 3,297 a Minera Mariposa, según han consignado medios locales con base en la Gaceta Ecológica de la Coordinación General de la Secretaría de Economía. O sea, daños de por vida a nuestros recursos naturales.
Para recordar qué es lo que tenemos (y lo que podemos perder), hicimos una recopilación de datos, de algunas características y afectaciones a la media docena de  reservas naturales de Morelos… cuando todavía de ellas algo queda. Como ciudadanos debemos actuar. Hay muchas formas de contribuir a frenar el deterioro a la Naturaleza, antes de que en Morelos continúe el ecocidio, en el cual deben incluirse las graves repercusiones por la pretendida explotación minera de plomo, zinc, plata y oro; por cierto, con mano de obra mexicana barata y las  millonarias ganancias destinadas a engrosar cuentas canadienses, porque  prosigue el avance de  las operaciones de la minera a escasos 2 kilómetros del  basamento de la Serpiente Emplumada.

HUAUTLA
La reserva de la biósfera de Huautla se creó por decreto el 10 de julio de 1999. Comprende a los municipios de Tlaquiltenango, Puente de Ixtla, Tepalcingo, Ayala y Jojutla. El cuidado y estudio de la reserva está a cargo del Centro de  Educación Ambiental e Investigación de la Sierra de Huautla, un organismo de la  UAEM.

Esta reserva ha sido afectada por el desarrollo industrial, agropecuario y  urbanístico desordenado, lo cual ha provocado daños al patrimonio natural del  estado, puesto que los ecosistemas “sufren perturbaciones que implican  numerosas especies en peligro de extinción”, como apunta un estudio consultado. En lo que a primera vista se aprecia desde el auto o autobús cuando uno se dirige a San José de Pala, Quebrantadero, Quilamula o hasta mero Huautla, destacan colinas pobladas de cactus, biznagas, huizaches y nopaleras que en realidad son una riqueza natural. Implican 692 especies de plantas y árboles como copal,  guayacán, boneta, cazahuate, tepezcohuita, pochote, ceiba, guamuchil, mimosa,  higuerilla y cientos más. Respecto a la fauna, la Sierra de Huautla contiene 68  especies: 11 de anfibios, una de tortuga, 24 de lagartijas y 27 de serpientes.
Aunque está apartada de centros urbanos o industriales densos, la Sierra de  Huautla, como apuntamos arriba, no deja de resentir la contaminación de aires y aguas provenientes de aquéllos, por lo que urgen medidas efectivas de mitigación.

IZTA-POPO-ZOQUIAPAN
Creada en 1935, es la más antigua reserva natural, pertenece al sistema de la  Sierra Nevada que se  ubica en el centro oriental del Eje Volcánico Transversal y  fue declarada por la UNESCO como Reserva de la Biósfera en 2010. No está por demás apuntar que el Popocatépetl o “Cerro que Humea” es uno de los volcanes  activos más impresionantes del planeta, junto a la montaña –sin temor a exagerar– más singular y hermosa, que es La Mujer Dormida. El valor natural del sistema  montañoso Popo-Izta radica en que es el surtidor de agua de la macro región más poblada del país que abarca los valles de Morelos, Puebla y México, por lo que  resulta vital la reforestación de los bosques de montaña, prevenir los incendios  forestales y evitar los basureros a cielo abierto. Es decir que, además de ser el  ícono por excelencia del paisaje natural mexicano, el Izta-Popo es el surtidor de  agua para millones de personas que habitamos esta gran región.

EL TEPOZTECO
La reserva natural Tepozteco que se extiende a un total de 24 mil hectáreas  pertenece al Corredor Biológico Ajusco-Chichináutzin y fue creada por decreto en 1937. Tiene bosques de pino, oyamel y una parte de selva tropical. Su fauna está compuesta por zorra gris, ardilla, murciélago, gato montés, aves y reptiles. Al igual que el Popo-Izta, la sierra del Ajusco-Chihináutzin es un captador de agua pluvial que se filtra al subsuelo y surte a los mantos freáticos. (A propósito: esta palabra es un adjetivo griego con el que se designa al agua que está acumulada en el subsuelo y puede aprovecharse por medio de pozos). No estará nunca por demás insistir: los peores enemigos de la recarga de acuíferos son los talamontes y los incendios forestales. Cada año se pierden miles de hectáreas y con ello disminuye el caudal de los ríos subterráneos que surten a la llamada cisterna de Morelos, a los manantiales de Chapultepec y Las Estacas, entre otros muchos que brotan en Morelos y son razón de ser de balnearios y parques acuáticos. Así de importantes son los bosques del Ajusco.

LAGUNAS DE ZEMPOALA
Creado el 27 de noviembre de 1936 con 4,790 hectáreas y modificado en 1947, cambio por el cual Morelos casi pierde su porción de las lagunas, este bello  parque está repartido entre los municipios de Huitzilac y Ocuilan, estado de  México. Todavía a inicios del siglo pasado eran al menos una docena de lagunas, pero hoy solamente quedan tres o cuatro, según sean de intensas las lluvias, y al menos dos son permanentes, alimentadas por los arroyos que bajan de las  montañas. La riqueza de estos cuerpos de agua radica en la variedad de algas,  ajolotes y truchas de la variedad arcoíris, y la ventaja para la preservación de los  recursos del  parque es que hay veda de caza y pesca permanente. Los riesgos para los bosques de pino y encino de Zempoala son también los incendios y la tala  clandestina, puesto que se acaba con el hábitat del conejo teporingo, zorrillos,  ardillas y pumas, estos últimos, algunos ejemplares que sobreviven del venado de cola blanca. Entre las aves de los bosques de Zempoala abundan el colibrí y el  halcón.

EL TEXCAL
Es quizá la reserva natural más dañada de Morelos, junto con la sierra de  Montenegro. Comprende una superficie de 1,258 hectáreas protegidas, de las  cuales entre 80 y 90 están irreversiblemente dañadas e invadidas. En El Texcal  hay exceso de todos los males que se le pueden inferir a un área “protegida”: tala de árboles, las casas construidas no tienen drenaje, por lo cual las letrinas  descargan directamente sobre el poroso subsuelo que es, precisamente, el que  compone la “cisterna de Morelos”; abundan los basureros, el acaparamiento y el  tráfico de tierras por la acción de verdaderos o falsos comuneros. La naturaleza de los problemas del Texcal parten desde su ubicación geográfica en el “nudo” de  tres municipios: Tepoztlán, Yautepec y Jjutepec, es decir, la conurbación más  grande de Morelos. A los conflictos por las tierras se sumó por décadas el pleito  entre comuneros de Jiutepec y Tepoztlán, que concluyó el 29 de septiembre de  2008, cuando el pueblo de Tejalpa cedió al de Tepoztlán las 967 hectáreas  comprendidas en los parajes de Acolapa, Milpillas y La Puerta.

¿Y LAS DEPENDENCIAS?
Claro que no todo lo debemos dejar para que lo resuelva “papá gobierno”, pero  existe el suficiente número de dependencias y organismos federales, estatales y  municipales como para que, al menos, el daño a las reservas naturales no  fuera tan grave. Las siglas abundan: Profepa, Semarnat, Conagua, Conam y un  largo etcétera. Pero el caso es que todas las prácticas dañinas, los negocios  furtivos y hasta los malos hábitos ciudadanos y personales han ocasionado daños  irreversibles a bosques, tierras, agua… Estamos obligados a cambiar de  actitud, si queremos, de veras, dejarles algo de la Naturaleza a nietos y  bisnietos. Ya, antes de que sea demasiado tarde… ME LEEN MAÑANA.

jmperezduran@hotmail.com

 

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