El 25 de septiembre de este año, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) hizo pública una “nueva” Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) correspondiente al proyecto “Presa Milpillas en el municipio de Jiménez del Teul para abastecimiento de agua potable al corredor Zacatecas–Fresnillo”. Tras revisar cuidadosamente este documento, que en cada página incluye la leyenda “Consulta Pública”, observamos que se trata prácticamente del mismo proyecto promovido por gobiernos anteriores, con las mismas dimensiones, ubicación e intención. Más aún, recupera en gran medida la documentación presentada en 2015, con cambios mínimos, a pesar de declarar que se destinaría presupuesto del proyecto para estudios ambientales actualizados.

Nosotras y nosotros, personas que hemos conformado al Movimiento en Defensa del Territorio y del Río Atenco, habitantes de las comunidades ejidales directamente afectadas por la infraestructura de este proyecto en el municipio de Jiménez del Teul, llevamos años argumentando las afectaciones destructivas que esta obra generaría en el ámbito local, además de que este proyecto es técnicamente inviable para resolver la crisis hídrica en la región centro del estado, pues responde a una lógica orientada al acaparamiento privado del agua y al beneficio económico de empresas constructoras, mineras, cervecera, de la agroindustria y con poder, más que a la atención de necesidades comunitarias. 

Estos argumentos han sido construidos desde nuestro conocimiento del territorio, porque sabemos las implicaciones que tiene la desviación de un río que nos provee de vida y por el cual sobreviven nuestras comunidades; pero también gracias a personas e instituciones comprometidas con la gestión justa del agua, con las cuales mismas con las que hemos construido observaciones técnicas, ambientales y sociales a la MIA sometida a consulta y las que le haremos llegar a la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambient altravés de los medios. Estas observaciones se sustentan en el análisis presentado a la SEMARNAT y en la investigación desarrollada por la Universidad Autónoma de Zacatecas en el libro “Hidroextractivismo en la región centro de Zacatecas, la presa Milpillas y las alternativas”, mismo que propone soluciones integrales basadas en seis ejes estratégicos de justicia hídrica y regeneración ecológica a MIA (2025)

  1. Ausencia de justificación técnica y ecológica sólida. Aunque la “nueva” MIA reconoce que los acuíferos del centro de Zacatecas presentan un déficit de 262.4 millones de metros cúbicos por año, el estudio no promete su recuperación, sino únicamente “atender su abatimiento”, sin cuantificar el supuesto beneficio. Esto equivale a una justificación vaga e insuficiente, que ignora la magnitud de la sobreexplotación regional y lo poco que el proyecto Milpillas pretende atenderlo, con un aumento en la oferta del agua por 41 millones de metros cúbicos anuales (Mm3/año), equivalente a menos de una sexta parte del déficit. 
  1. Simulación y falta de rigor científico. De sus 445 páginas, una parte considerable está dedicada a la flora y fauna local, esto es, solo del lugar donde se pretende construir el embalse, dejando fuera las especies de diversos ecosistemas río abajo. Así mismo,  ignora el problema central: la remoción de 41 Mm3/año de agua, equivalentes al 92 % del caudal del río Milpillas, lo que provocaría afectación a los ecosistemas y un desequilibrio ecológico grave. Se trata de una simulación técnica que oculta los impactos reales y reproduce los vicios del hidroextractivismo.
  1. Omisión del caudal ecológico y de los impactos río abajo. La “nueva” MIA no presenta cálculos sobre escurrimientos medios mensuales del río Atenco ni especifica el caudal ecológico mínimo que debería mantenerse para preservar la vida del ecosistema aguas abajo. Tampoco evalúa los impactos sobre las comunidades y actividades productivas que dependen del río. Esta omisión contradice los principios básicos de la gestión ambiental y viola el enfoque ecosistémico que exige la legislación mexicana.
  1. Desconocimiento del territorio y de la población afectada. La “nueva” MIA afirma que el área donde se construiría la presa “no tiene un uso actual definido”, reduciendo el territorio a una supuesta terra nullius. Ignora completamente los usos agrícolas, ganaderos y culturales de las comunidades locales, así como su vínculo histórico con el territorio. En lugar de reconocer los impactos negativos, presenta beneficios económicos hipotéticos, lo cual constituye una forma de simulación técnica y política.
  1. Falta de transparencia financiera. El costo estimado asciende ahora a 8.9 millones de pesos, casi tres veces más que el presupuesto original (2015), sin incluir los costos de operación, los requerimientos energéticos para bombear el agua ni las fuentes de financiamiento. El documento tampoco aclara los procesos de licitación ni la identidad de las empresas participantes en la elaboración de la MIA, que como ya dijimos es básicamente la misma de 2015, lo que genera serias dudas sobre la transparencia del proyecto.
  1. Inexistencia de una evaluación real de alternativas. El estudio plantea solo tres escenarios: construir la presa, no construirla o construirla con medidas paliativas mínimas. No considera opciones orientadas a reducir la demanda de agua, mejorar la eficiencia en su uso ni priorizar el acceso equitativo al agua de calidad para consumo humano, lo que contraviene los principios de sustentabilidad y gestión integral del recurso hídrico.

En la publicación de la UAZ mencionada arriba fueron elaboradas verdaderas alternativas ordenadas alrededor de los siguientes seis ejes: 

  1. Ordenamiento y vigilancia del sistema de concesiones;
  2. Agroecología y reconversión productiva hacia cultivos menos demandantes de agua;
  3. Recarga de acuíferos y restauración de ecosistemas agrícolas;
  4. Uso más eficiente del agua y aprovechamiento de fuentes alternativas;
  5. Priorización del agua subterránea de mejor calidad para satisfacer necesidades humanas básicas; y
  6. Participación ciudadana y comunitaria en la gestión de los recursos hídricos.

Por lo tanto, llamamos a las organizaciones de la sociedad civil, la academia y las personas interesadas y preocupadas por el futuro del agua en Zacatecas y en el país, a que nos apoyen con el respaldo de estos argumentos técnicos y ambientales, así como que juntos exijamos la inmediata  convocatoria a una reunión pública de información, procedimiento establecido en el artículo 34 de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, dado que el proyecto genera riesgos potenciales de desequilibrio ecológico grave, afectación a los ecosistemas y daños a la salud pública que no están correctamente dimensionados en la MIA.

Nuestro objetivo con esta acción es que juntos demostremos que las comunidades no somos las únicas afectadas por el proyecto Milpillas, a pesar de que varias veces se ha intentado deslegitimar nuestra lucha con los argumentos sobre que “unos pocos pretendemos negar el derecho al agua de muchos”, es todo lo contrario, es ejercer nuestro derecho a una gestión del agua justa, y exigir se lleven a cabo las alternativas propuestas, que con toda seguridad resolverán el problema y el costo para el erario público será mucho menor.

Las adhesiones se integrarán en el documento que será enviado a la SEMARNAT como parte del proceso de consulta ambiental.

Atentamente

Movimiento en Defensa del Territorio y el Río Atenco

Para más información: 

Movimiento en Defensa del Territorio y el Río Atenco